El incremento de concursos de acreedores no es síntoma de crisis

Este artículo trata de probar que la tendencia creciente en el número de concursos ha tenido su causa en el conocimiento de la herramienta concursal y no tanto en la crisis. Según el autor, el número de concursos irá incrementando hasta una media anual de unos 22.000 procedimientos en España y que este número se alcanzará con mayor o menor velocidad dependiendo del éxito de la reforma legal que está en ciernes.

Creo recordar que en alguna ocasión hemos discutido en este Foro, aunque fuera de soslayo, sobre la herramienta concursal. La califico como herramienta porque, a mi modo de ver, así debiera ser considerada. El concurso es un derecho del empresario. Es un derecho que deja de serlo cuando se desatiende para convertirse en una obligación en un momento dado y para protección de los acreedores. El empresario puede percatarse de que sufre o va a sufrir una insolvencia provisional o financiera. Si así fuere, la Ley le ofrece la oportunidad de “parar los cronómetros” y protegerse con el instrumento concursal. El objetivo de esta protección es reordenar su deuda, reestructurar su compañía, reorganizar sus recursos y reorientar su negocio. Logrado lo anterior con las debidas garantías y controles jurisdiccionales, tras un apropiado convenio, el concurso se elevará y la compañía seguirá operando. Bien, este es el escenario ideal y el espíritu de la actual Ley concursal de 2003.

Sin embargo, como en tantas otras áreas del Derecho, el espíritu de una norma se ve alterado y lo que en la Ley es excepcional, se convierte en la regla. Me explico: decía que la norma está pensada como una herramienta para el empresario. No obstante, cuando el empresario hace caso omiso a su futura insolvencia y se mete de lleno en el desastre, la Ley se centra en proteger a los acreedores y obliga al empresario a solicitar el concurso (o se lo podrán solicitar los acreedores de modo necesario), so pena de responsabilidad personal. El objetivo ahora es, en principio, lograr un convenio o, en su defecto, liquidar la empresa. Por desgracia, el incremento del número de concursos de los últimos años ha tenido más apoyo en la solución liquidativa que en la continuidad (liquidación en el 92% de los casos).

Estos son los datos iniciales y con estas premisas lo cómodo es concluir que el incremento del número de concursos en España (1.000 en 2007; 2.800 en 2008 y 5.900 en 2009) denota la crisis en la que estamos sumidos. No lo creo y el tiempo confío en que me dé la razón. En Alemania, se declararon en 2007 unos 48.000 concursos, 40.000 en Francia, 38.000 en Reino Unido y 28.000 en Italia (cifras redondeadas). A España, por población y número de empresas, le corresponderían unos 22.000 concursos de acreedores al año y no los 1.000 que se declararon aquel año. Bien es verdad que en tal caso, en vez de con una generalidad liquidatoria, con una generalidad continuadora.

Pero no todo depende de la percepción del empresario, de su educación concursal, de la preparación de los abogados o de la desestigmatización del proceso concursal. También depende, y mucho, de una regulación orientada a este objetivo conservativo de la actividad empresarial o de la superación de la persona física en dificultades. Hasta hoy, hemos contado con una legislación joven con más buena intención que acierto. En estos momentos, una subcomisión de la Comisión de Codificación se encuentra revisando en profundidad la Ley concursal, y se espera que, en el año en el que estamos, se produzca una reforma profunda de la Ley que nos ayude a acercarla a la realidad empresarial y personal española. Si tal objetivo se cumple, el concurso dejará de ser un objeto sospechoso para pasar a ser un verdadero

instrumento a disposición de quien lo precise.

Poco o nada tendrá que ver, entonces, el número de concursos al año con la crisis de turno. Además, como matiz final, no olvidemos que las empresas españolas, con carácter general no cierran mediante el concurso sino, por desgracia, bajando la persiana. Según un reciente estudio de CONAE (Confederación Nacional de Autónomos y Microempresas), basado en los datos de la Seguridad Social, más de 200.000 cerraron sus puertas el año pasado (pero “sólo” hubo 5.900 concursos). Este dato sí que representa el estado de las cosas y no tanto las estadísticas concursales.

42 Responses to “El incremento de concursos de acreedores no es síntoma de crisis”

  1. Gracias, Ignacio.

    Es un artículo muy interesante.

    El dato de “cierre de la persiana” es impresionante, es como el de los lamentables abandonos de perros en la cuneta en las vacaciones de verano.

    Pienso que el tema mercantil debería ser parte de los estudios de bachillerato, pues todo el mundo al final del día tiene que enfrentarse a una cuenta de resultados, un balance y un cuadro de origen y aplicación de caja. Creo que sería muy interesante que todos los ciudadanos tuvieramos una cultura financiera y fiscal básica. Se cometerían muchísimos menos errores luego.

    Buen día.

    • @jtamames, Ya sabes, querido Joaquín, que nuestras nociones de colegio son siempre generales e insuficientes. El conocimiento de las normas de mercado y los principios contables básicos (entre ellos el de prudencia) debieran enseñarse en el cole y en casa. Son siempre útiles, no cabe duda.

      Un abrazo,

      IGB

  2. Gracias don Íñigo por el candente, técnico y oportuno artículo que rezuma seriedad, rigor y profesionalidad consustacial al ejercicio de su profesión de jurisconsulto de empresa.

    Me viene al recuerdo una frase de mi padre de hace una década en la que me decía: “En España ya no se lleva éso de ¡no pago!, así que, ¡no se te ocurra no pagarle a la compañía telefónica que te incluyen en el RAI, y después te negarán una hipoteca chalao!” como solución a una difícil coyuntura económico-presupuestaria en el ámbito doméstico o en los negocios. Yo le contesté: “Éso es ahora que dicen que, España va bien. Espérate a que amaine el temporal embriagador del € invertido en mortero, cemento, ladrillo y hormigón, y ya verás Tú como vuelven ‘los cobradores del frac y los toreros del moroso’.”

    Y, ¿qué me dice de las familias declaradas en ruina y quiebra que se acogen a ese controvertido artilugio jurídico-legal con forma de comodín?

    P. S.: ¿Por qué le llamamos “Concurso de Acreedores” cuando le queremos llamar “Suspensión de Pagos” de toda la vida de Dios, con la aquiescencia del jokerdemonio moroso que todos los españoles llevamos dentro (unos más, otros menos).

    • @Socrates,
      Sigo diciendo que tu padre era muy sabio ,ya lo hemos hablado otras veces.También irónico con lo de no pagar a teléfonica …Ja,ja,ja,ja,ja…
      De tal palo tal astilla.
      Saludos

      • @Jude, Decía Galdós en Amadeo I, “De casta le viene al galgo“…

        P. S.: No te mando un beso que algún decálogo lo prohibe de facto.

    • @Socrates, Querido Socrates:

      Antes que nada quiero pedir disculpas por no haber podido entrar en el debate en su debido momento. Como el blog, he sufrido una renovación de nuestra plataforma que nos ha tenido algo más de una semana sin conexión en condiciones. De ahí mi dejación.

      En respuesta a tus agudas apreciaciones, el concurso, tal y como está planteado, es una herramienta poco útil para la persona física, me temo. Creo que con la reforma que se está fraguando pudiera ser que lográramos algo de claridad, pero por el momento, en el único país donde el concurso personal se puede promover es en EEUU bajo su Title 11th y su Chapter 13th (adjustment of debts of an individual with regular income).

      En cuanto a eso de cambiarle el nombre… bueno, por aquello de diferenciar con el sistema anterior de suspensión de pagos, quiebra, quita y espera y concurso de acreedores.., ya que el que mejor define la situación es la de la concurrencia de acreedores. De ahí “concurso” a secas.

      Un fuerte abrazo,

      IGB

      • @igombio, Sí, vi un reportaje estadounidense acerca de los desahucios hipotecarios por lo de las subprime, y me llamó la atención que allí no resulta un drama como aquí en España. Llegaba el alguacil del juzgado, un policia y un agente inmobiliario, entraban en la casa objeto del desahucio, los inquilinos/antiguos propietarios les hacían un café, se lo tomaban todos juntos e incluso bromeaban, y los morosos con sus chiquillos se iban tan tranquilos con sus enseres hacia otro condado, y aquí paz y después gloria. Otro abrazo para ti.

        P. S.: Por cierto, se me olvidó preguntarte en Madrid por tu evolución coronaria, que deseo y rezo porque sea perfecta.

  3. Magnifica exposición. Sorprenden los números del uso de aquí y el de allí en lo de la figura procesal. Como siempre aquí nos lo montamos en solitario… si vemos que no podemos salir seguimos hacia adelante con traje de kamikaze que antes muerta que sencilla y si no mía de nadie…
    Cómo coincido con Joaquín en lo de la formación. En ese sentido, seas o no empresario, gestionar una estructura familiar con 1000, 2000 o cualesquiera cantidad de euros es todo un envite para el que no nos han preparado y por el que todos hemos de pasar inevitablemente… qué decir de un autónomo o una pequeña empresa… donde el tinte autodidacta va en la nómina y cuando la cosa sale bien le llamamos intuición. Creo que el problema también está en otro lado, el especimen autónomo-spanish no está muy en el grupo de aceptar consejos, formación, o planes de viabilidad, que yo no me caigo, me tiro… ya sabéis a qué me refiero…
    Gracias por el artículo.

    • @Javier Ped, Mil gracias Javier. Yo también coincido con la posición de Joaquín. La formación es esencial y carecemos de ella. pero para eso estamos… para poner “el punto en la i” y coadyuvar a que la cosa mejore.

      Un abrazo,

      IGB

  4. Gracias por el artículo y por su sencilla comprensión Ignacio.

    Entiendo la ley consursal como una ley con empeño en que tenga un fin más preventivo que disolutorio. Lo cierto es que me sorprenden esos datos comparativos con otros países. Espero que la culpa de que los empresarios no hayan utilizado estas medidas preventivas antes no sea por el constante empeño del gobierno en vendernos primero que no había ninguna crisis y luego que constantemente estemos a punto de salir de ella.

    También es cierto que como apuntaba Socrates la mentalidad del español ha cambiado mucho y en cuanto a la falta de pagos es capaz de autojustificarse en que estamos en crisis y que es normal, que le pasa a todo el mundo. Quizá por la falta de alternativas y esa mentalidad el empresario está agotando hasta el ultimo recurso para cerrar su empresa y cuando se decide tiene tantas deudas que lo que se suele hacer como bien apuntas es “Cerrar las persiana”.

    ¿Será que los empresarios españoles somos más optimistas y tardamos más en rendirnos? ¿Será que ya nos da igual generar más deuda en la empresa mientras pueda seguir abriendo el negocio para disponer así de cierta liquidez? ¿Será que no tenemos ni p*** idea de la intención preventiva del Concurso? ¿Será un poco de todo y por si falta algo la ayuda de Zapatero siempre tan exaustivo en sus predicciones económicas?

    Actitud positiva, fe y amor !.

    • @Meizoso, Sí señor, y el: “Cómo no me pagan, yo no pago…”

      P. S.: Actitud positiva, fe y amor!, y perejil para el San Pancracio del altar de la oficina.

      • @Socrates,
        Sabes que el perejil, dicen que tiene que ser robado, para que haga efecto? Umm

      • @Socrates,

        Sí Socrates, por faltar que no falte ni el perejil…

        Por cierto, aprovecho el post para decirte que aprendo mucho de tus escritos, no sé por qué Nietzsche te tenía tanta manía….

        Un abrazo compañero.

        • @Meizoso, No camarada, en el fondo Nietzsche me amaba y admiraba, y Sócrates a Friedrich también. El problema es que Wilhelm se creía más listo de lo que en realidad es (aun siéndolo mucho pero, no del todo), y mi alter ego demuestra aquí menos de lo que Yo sé o creo saber, por precaución privada real e higiene pública nominal.

          P. S.: Y un seudoengreído como Yo aprende lo que no sabe y cree saber de gente menos enrevesada como Vd. Agradecido.

          Posdata al post scríptum: Gallego, no pasteleemos entre sí porque nos llamará el magíster al orden por las sus de gaita por aquello de la chateización recidiva.

        • @Meizoso,
          Nietzsche no necesitaba amar a nadie ,ni siquiera a él mismo .Nació para que lo amaramos los demás.Je,je,je…
          Saludos.

      • @Socrates,
        Pues es lo que dice la tradicción de San Pancracio, guapo, no lo digo yo.

  5. El concurso de acreedores se emplea mal en España, ademas de tener mala prensa por los desmanes cometidos por algunos en la anterior suspension de pagos.
    Para el empresario en vez de ser una herramienta mas se convierte en una verguenza a la que nunca quiere llegar.
    Por eso solo hubo 5900 concursos en 2009 y se prefirio mas el cierre a la francesa, es decir echar la persiana y adios muy buenas.
    Como el concurso de acreedores es un descredito se realiza a destiempo y anula el sentido para el que ha sido creado.
    Algun Juez, aqui en Valencia, dice que en vez de un juzgado tiene un hospital de campaña y que cuando le entran las carpetas, detras van corriendo los abogados , cuasi gritando, dicendole al Juez: D.Fulano, D.Fulano, atienda esto urgentemente que no llegan a mañana.

    Normalmente se emplea cuando ya no queda remedio, cuando la empresa a modo de un todod terreno se ha quedado falcada en el fango hasta los retrovisores y no echa ni para delante ni para detras, tan siquiera unos milimetros.

    Dado ese caracter vergonzante, el empresario, durante 18 meses antes de la prsentacion del concurso, que es cuando lo tenia que haber presentado, se ha liado a meter dinero de su bolsillo, a hacer artificios, a jugar al limite con la ley mercantil e incluso a trasgredirla y cuando el asunto llega al juzgado solo cabe confirmar la defuncion.

    Una ley que tuvo muchos peros cuando se publico y que ha dia de hoy despues de la experiencia necesita de una buena reforma y hacerla valer para lo que se hizo, es decir, para salvar la empresa y no solo para darle un toque de legalidad al desastre y salvar la responsabilidad, rezando para que te declaren no culpable.

    • @miguel 128, De otras mas particularidades podriamos hablar, como es el coste de los abogados, procurador, administradores concursales, los cuales cuando conoces la cifra de sus honorarios te echas las manos a la cabeza, diciendo, si yo tuviese el dinero que hay que pagarles, hasta podria evitar el concurso.
      Luego entiendes las particularidades de los creditos contra la masa, entiendes los miedos de los administradores concursales, ya que algunos organismos publicos, llamese FOGASA, lo hagan como lo hagan, intentan derivar responsabilidada hacia ellos por no pagarles lo que ellos estiman. Cuando pides la cuenta de la Tesoreria de la Seguridada Social, por que ya les ha llegado el turno de pago, esa cantidad viene con intereses de demora y empieza otra batalla.
      Algunos administradores concursales, aunque tienen seguro de responsabilidad, temen por su futuro a la hora de tomar responsabilidades, haciendo que sea el Juez el que tome hasta la mas minima, relentizando el funcionamiento de la empresa, casi diriamos que a la camara lenta. Para realizar un pago, una compra, una venta de inmovilizado, por una oportunidad que has encontrado, se eterniza.
      El final es la liquidacion, porque nadie entiende que el proceso concursal hay que hacerlo teniendo una buena cantidad de dinero preparada para la que se te avecina.Para la banca has desaparecido, ni le intentes llevar un documento: “estas es proceso concursal” y ya no hay decuento. Para los proveedores es pago anticipado y no hay mas.
      Al final un inmovilizado que vale una fortuna, haciendote un favor , se lo queda un individuo por el 3% de su valor. O eso o nada.
      Si a los empresarios nos explicasen como hay que hacer un proceso concursal para que tenga exito, nos llevariamos las manos a la cabeza diciendo: “Eso no es posible”. Pero la verdad es que si que lo es.

  6. El problema que tenemos en nuestro país es que “poner los cronómetros a cero” no se lo puede permitir una pyme o un autónomo , esto equivale a “estar muerto” frente a entidades, acreedores , por pérdida de credibilidad ( la antigua suspensión de pagos encendía la luz roja de prohibido en el semáforo mercantil ) Si hubiéramos tenido 205.900 concursos … ¿ qué hubiera cambiado? 205.900 oportunidades de reflotar ?¿ o quizá en nuestro entorno dirían que las empresas españolas no son solventes ?
    Esto es un auténtico drama , se llame como se llame.

  7. Por si a alguno interesa el pasado 8 de febrero el INE publicó la estadística concursal de 2.009. Os aporto el enlace.

    http://www.ine.es/daco/daco42/epc/epc0409.pdf

  8. Bueno,entresacando de aqui y de alla ,revoloteando entre la hojarasca ,logramos dislumbrar con cierta nitidez la cruda realidad;y esta no es otra que los costes que se han reseñado acertadamente,todos los costes incluso los sociales,son tan altos y elevados que la gran mayoría, y me refiero en concreto a las pequeñas empresas, suelen meter la cabeza debajo del ala y a otra cosa. Volver una y otra vez a reclamar la ayuda del Zapatero de turno ya resulta pegajoso,demasiado tópico y manoseado. El pequeño empresario sabe que volver a empezar con otra nueva identificación tiene tan solo un pequeño coste; puede volver a solicitar nuevos apoyos financieros e incluso ayudas de la administracción y su nueva empresa vuelve a estar “limpia”.
    Es mucho mas lamentable la inoperancia de las Camaras,verdaderos canceres de la actividad empresarial de la pequeña empresa; su inoperatividad y verdadero santuario de viejos elefantes raya lo patético y bochornoso, su eliminacion y desaparicion en un bien deseado y beneficioso para toda la comunidad ademas de que con esta,tal vez impulse la creacion e unificacion de gremios y sectores que sí defiendan con criterios dignos a la empresa y al empresario.
    Elevados costes del proceso,falta de preparacion e incluso ignorancia,como ya habeís señalado es petente, pero lo es todavía mas los daños morles que el empresario recibe,la mayoría de los casos son irrecuperables para nutrir en el futuro el tejido empresarial del pais y seguir creando riqueza.
    Buenos dias, a tod@s

    • @felix de valois, Buenos días, querido amigo. La voluntad es capaz de dejar lisos los caminos más encrespados, solamente depende de cada uno de nosotros, La educación no debe ser la de antes o ahora, debe cumplir un sentido. Hasta los diez años variedad y juegos, pero de los de pensar y poner en práctica. Igual que se aprende uno a santiguarse, por costumbre, otros temas se pueden aprender igual. Después, con un aprendizaje de como se debe aprender, cultura general de la buena. Sin demagogias baratas y otras tonterías. Pocos temas, libros, pero buenas enseñanzas. Hasta los catorce. Desde aquí un año o dos de sensibilizar y ver los resultados de por donde, el alumno, no los intereses de los papás y profes, debe rendir sus estudios serios. Ciencias, letras, física y química, militar, universitario, mecánico, puto, vago, maleante o lo que sea, cura, sacerdote, monaguillo o manifestante alquilado……. Luego tres o cuatro años de preparación a los estudios elegidos: Universidad, FP, especializaciones o trabajo directo, si se decide no seguir estudiando. Suponiendo que estamos en los 20 años, pasamos a la parte seria, es decir, la Universidad, la FP, cursos especializados y demás. Con prácticas variadas, teorizar sin practicar es mal Amor. Y con 24 años, más o menos, la persona sale para afrontar su experiencia en el aprendizaje de la práctica real. Para ello cobra un sueldo acorde a las necesidades y trabaja media jornada, teniendo tiempo para otros menesteres. Como se cubren las plazas de enseñanza, bien claro, lo dejé escrito en varias ocasiones. Las personas a los 50 años, dejan de trabajar, durante 10 años, y se dedican, con buena salud e hijos crecidos, a viajar, descansar, relacionarse, amarse, o disfrutar como quieran. Cobran el 100% del salario: la empresa paga la mitad, ya que la otra va destinada a pagar a las dos personas que, en media jornada cubren su plaza de aprendiz, y la otra mitad del salario la paga el Estado. Que supone esto, varias cosas;
      a) Los que regresan después de 10 años de disfrute, los 2 últimos de adaptación y reciclaje, son los veteranos que se dedican a enseñar a los trabajadores en prácticas. Siguen cobrando los mismos todos.
      b) La S.S. – seguridad social, incrementa el número de pagadores a sus arcas.
      c) Los trabajadores disfrutan en un buen momento de sus vidas, antes que les lleguen los achaques, de unas merecidas vacaciones y descanso, además de reciclarse. Más o menos llevarían 25 años de trabajo y cotización.
      d) Dejan espacios libres para que los que entraron de aprendices ocupen sus plazas, ya con experiencia. Los que se fueron a disfrutar del descanso, regresen, y sirvan para algo importante. Vienen contentos, con fuerzas vivas y mucho entusiasmo. Y los que se van, siguen con el ciclo.
      e) Cuando les llega los 65 años ó 67 años, da lo mismo, ya han disfrutado en vida, no estando jodidos, se jubilan y dejan el puesto libre. Claro “el nuevo sistema funcionan muy bien”.
      Tenemos soluciones que bien se pueden poner en marcha de inmediato, pero los interés de determinados grupos, estamentos, instituciones, y demás grupos, son los que impiden, como bien sabemos, tirar del carro en condiciones.

      Muchas gracias Félix de Valois, con tus aportaciones me das pie a poder escribir cosas que, parece, no son tomadas en serio por ser UTÓPICAS, pero para mí, sinceramente, la grandeza de la utopía es la única que nos puede salvar para siempre. Un cordial saludo y seguimos.

      • @Osnofla, Apreciado Osnofla,desde este otro lado muchas veces los comentarios no caen en saco roto,sino mas bien surten nuestras alforjas; bien es cierto que por cierta higiene nos abstenemos de comentar para no hacer inoperativo los santos lugares. Pero en este de hoy plasmas con preclara objetividad lo que viene aconteciendo en el mundo real dia a dia; no obstante,que seria de gente como nosotros sin unos gramos de utopia.
        Un abrazo.

  9. Los datos, de momento y por el relativo poco rodaje de esta ley, sin duda son los que se ofrecen en el artículo de cabecera, en comparación con otros países vecinos o próximos, pero la práctica profesional de la pequeña y mediana empresa, sugiere que el concurso, en la mayor parte de los casos, está sirviendo para perpetuar hasta lo indecible, situaciones que mejor se solucionarían con una simple liquidación y cierre, previo pago de los acreedores. El concurso de acreedores suele propiciar una lenta agonía de la empresa en concurso (sobre todo para el acreedor), que rara vez evita el fatal desenlace y fallecimiento de la misma. En la práctica cotidiana el concurso, especialmente el voluntario, es tan sólo una dilación en el tiempo injusta de los pagos del deudor, ante acreedores que están necesitados de recibir esos pagos para proseguir con su propia empresa o actividad profesional. Esto es intolerable y es un efecto perverso de la ley, y lo peor, está muy constatado por la autoridad administrativa y jurisdiccional, es decir, está en la calle.

    Durante la situación de concurso, la empresa no está verdaderamente gestionada por quien debe gestionarla (el empresario) que esa es su función y naturaleza, con lo cual la empresa realmente queda a riesgo y ventura de terceros, que asumen su “gestión” sin involucrarse realmente en la viabilidad de la empresa, sino que se dedican a hacer su trabajo evitando correr excesivos riesgos y tratando de no incurrir en responsabilidad de ningún orden, es decir, tratando de salvar las manos, por si acaso.
    Así no se puede dirigir eficazmente una empresa, porque no existe un verdadero compromiso como el que adquiere un empresario cuando proyecta, constituye y pone a funcionar su empresa, que por algo se decide a ello. Y la empresa siempre comporta riesgo y ventura, que le son consustanciales por naturaleza, por mucho que el leiv motiv del empresario sea un legítimo afán de obtener beneficios, que para eso es la empresa al final.
    Con la situación de administración concursal, los problemas de gestión de la empresa, no desaparecen realmente, y así es en la práctica, porque la administración concursal tiene una marcada vocación de interinidad. La empresa sin empresario se me antoja como una pura contradicción, eso no es algo verosímil, es un contrasentido.
    De cara al acreedor, normalmente autónomos, pymes y los propios trabajadores, amén de las Administraciones públicas y la Seguridad Social, cuyo crédito sigue siendo privilegiado y preferente frente al resto de los acreedores (como siempre ha sido), la situación concursal puede ser un verdadero atolladero y un auténtico despropósito, donde la cuestión del cobro, si es que finalmente llega, se va a dilatar mucho en el tiempo, habiendo frecuentes situaciones donde el pago se produce, no en su integridad, cuando el autónomo y la pyme acreedora han dejado de funcionar y han sucumbido por el impago de clientes en situación concursal, cuya falta de pago por servicios previos, les ha supuesto su propia inviabilidad por falta de liquidez para sufragar toda la mano de obra, materiales y servicios que han tenido que pagar en mano antes para poder atender el contrato asumido con el ahora concursado.
    Si alguien quiere realmente verificar todo lo anteriormente afirmado, que siga el “apasionante” proceso concursal de Martinsa-Fadesa, y podrá comprobar cómo se puede eternizar una situación de concurso de acreedores, que está atascado, con un juzgado dedicado en exclusiva al tema, para colmo desboradado por el mismo y donde ya es sabido de antemano que el concurso es el prólogo forzosa a la liquidación y cierre empresarial. Con el resto suceden fenómenos muy similares.
    Para colmo de males, la situación de extraña interinidad que suele suponer un concurso de acreedores, nos permite ver empresas que llevan años en situación concursal sin que se atisbe ninguna salida a la misma, ni a su normal funcionamiento (su “reflotación”) ni su cierre previsible. Hay algunos clubes de fútbol de segunda división (ahora SAD) que permanecen desde hace varios años en situación concursal, sin que sus acreedores hayan cobrado un duro de lo que se les debe y sin que sus proovedores o eventuales contratistas, sepan muy bien si es conveniente o no seguir contratando con los mismos, y eso sencillamente es una locura y un riesgo excesivo en el mundo empresarial, lo propio sería no contratar en esta situación, porque es demasiada incertidumbre.

    Cuando una empresa no es financieramente viable, o su área de negocio ha desaparecido, o no puede ser competitiva o su empresario no se ve con ganas ni recursos para proseguir su negocio, lo más lógico es no continuar con la misma y proceder a su liquidación y cierre, pero nunca tratar de dar oxígeno a un muerto, porque es un esfuerzo inútil, es querer engañarse, es absurdo.
    El concurso de acreedores suele ser una salida para perpetuar, en no pocos casos, lo que no puede durar, y está generando verdaderas farsas judiciales y propiciando quiebras sobrevenidas de terceros que se ven engullidos por el concurso de sus clientes, sin llegar a percibir un euro de la deuda contraida con los mismos.

    O se modifica esta ley, mediante principios de aplicación y una técnica que logre la rápida satisfacción de los créditos acreedores e imponiento la rápida liquidación cuando financieramente los estados contables indican que eso es lo inevitable en el momento de asumir la administración concursal del concursado, o los concursos seguirán propiciando efectos nocivos y lesivos en las empresas y autónomos acreedores que serán indefectiblemente arrastrados por los concursos de sus clientes, como está sucediendo en la mayor parte de los casos, como las constructoras declaradas en concurso, que han arrastrado al cierre de gran número de pymes y trabajadores autónomos dependientes o no, con deudas inasumibles.

    Por cierto, en el estupendo artículo de cabecera, se echa en falta un dato que para mí es de importancia capital: Me gustaría saber cuántas empresas declaradas en concurso de acreedores han superado el mismo y han podido regresar a la “normalidad”. Me temo que muchas no pueden ser, y la mayoría aventuro que han cerrado finalmente. Es lo malo de intentar resucitar a un muerto, que éste no responde.

    Buen día a todos

    • @Westmoreland, Lo dice el articulo, west, el 92% no superan el concurso de acreedores y terminan en liquidación.

      • Efectivamente, he de graduarme mejor la vista, gracias May, buena vista y buena asistencia a este anciano en ciernes.

        El 92%, pues incluso parece escaso, no sé si no habrá algún maquillaje de aditoría o contable por ahí, porque estos artilugios contables, ya se sabe….. los carga el diablo

  10. Primero dejo lo que pienso y luego leo, por aquello de no generar problemas tontos, que muchas veces no lo son y sí son tontos los que se creen que se busca un problema. Esto me lo dijo ayer una persona muy querida para mí, y después de meditarlo mucho, lo expongo.

    Es cierto, querido amigo, IGB lo que expones. Es pena y de las duras, pero es ejemplo y demuestra muchas cosas, y aquí da lo mismo ser de derechas, de centro o de izquierdas, pues todos los sufrimos. El problema es que las personas no estamos educadas en lo mercantil, en lo financiero, en lo bancario, en la legislación y en otras tantas más. Que ocurre, que a la Ley Concursal se acoge quién tiene asesores y se escuda en ella, la mayoría, por una mala gestión, para tratar de salvar algo, principalmente el patrimonio que ha puesto fuera o a nombre de terceros. Los pequeños comerciantes, autónomos todos, estos no se acogen pues piensan que es peor, que les cuesta mucho más y que es “un desprestigio”, prefieren cerrar y ya esta. Claro, no se dan cuenta que es mejor acogerse cuando hay deudas, pues se tiene la opción de seguir trabajando y pagarlas con una quita y a veces. Lo de la gestión concursal viene bien, pues aprendemos. Lo dicho, las Leyes son aprovechadas por los que más daño hacen, y nada aprovechadas por los que más deberían usarlas. Por favor, que alguien enseñe que no podemos andar así por la vida.

    Y cuantos tienen los dineros fuera de nuestro país???????? Muchos, con cargos empresariales importantes e institucionales, pero hay que joderse y aguantar, que lo que se hace aquí es mancillar al otro sin mirarse la barriga, ¡malditos todos los que degustáis de vuestra mentira diaria en vez de trabajar por sacar de una vez a este país de donde se encuentra!

  11. En España se carece totalmente de cultura concursal, no hay tradición, en Europa sin embargo, las cosas no funcionan así.
    Aquí presentas un concurso de acreedores y eres un “apestado”, la banca te corta el grifo automáticamente, los proveedores te dejan de vender y los clientes pierden la confianza en ti.
    Así, la proyección de continuidad se trunca, y la generalidad es terminar en liquidación.
    Por eso se evita a toda costa y se tiende a aguantar hasta que ya no se puede más. Llegado ese momento, aún los que acuden al concurso siguen siendo los más diligentes, porque lo más común en este país, como bien dice el artículo en su final, es echar la persiana: Mal final si la empresa tiene deudas, pues deudas + falta de liquidación se traduce en una responsabilidad directa de sus administradores, pero hasta ese detalle es poco conocido.
    Pocos acreedores acuden al Registro Mercantil a comprobar si una sociedad que ha desaparecido de repente, ha procedido a efectuar su liquidación legal o no.

    • @be, Hola Be, no te falta razón, pero convendrás conmigo en que cuando presentas concurso dejas unos dramas bastante importantes en los proveedores (seguro que por efecto dominó mandas a más de uno a concurso) los clientes porque les dejas en muchos casos colgados con pedidos a medio servir, y la banca se queda con otra tajada. Me parece normal que si le debes al proveedor dinero sin visos de que lo cobre se enfade, no?
      No estoy muy de acuerdo con el enunciado del artículo, pues creo que las causas de los concursos están directamente relacionadas con la crisis; el volumen de negocio de las empresas ha caído un 30% (más o menos), el crédito se ha endurecido y el porcentaje de efectos impagados disparado. Además, el grado de apalancamiento de las empresas es muy alto, calculado para una facturación determinada con un margen definido y ahora no se cumple ni uno ni otro. La mezcla de estos componentes deriva en concurso y por efecto dominó o multiplicador en otros tantos, y así sucesivamente hasta los cinco mil y pico. Hay que entender que los empresarios en muchos casos avalan personalmente los riesgos de sus empresas, por lo que retrasan al límite la declaración de concurso, ya que responderán personalmente de las deudas contraídas por la compañía. Cuestión aparte es que los administradores concursales a posteriori deshagan esas operaciones.
      La ley concursal apunta la obligatoriedad de presentar concurso en el caso que los administradores prevean que no se va a poder hacer frente a los pagos. De no ser así, existe una relativa facilidad para que un proveedor inste el concurso necesario, quedando los administradores y su patrimonio como responsables. Después se modificó incluyendo un periodo en el que se avisa al juzgado de que se van a iniciar contactos para iniciar negociaciones y llegar a un convenio con los acreedores sin llegar a concurso, lo que da una posibilidad a la empresa en periodo preconcursal y donde ya no está cumpliendo los plazos, de salvar las naves.
      Sería bueno abordar un debate sobre los plazos de cobro y de pago, que tanta culpa tienen en las nefastas consecuencias a los proveedores en caso de concurso.
      Buena tarde!

  12. Es también parte de nuestra cultura. Nos da miedo y vergüenza el fracaso y la declaración de concurso, en nuestra sociedad, es sinónimo de fracaso. Lo que nos cuesta preguntar en la escuela, en congresos, o reuniones evidencian nuestro miedo estructural al fracaso.

    El empresario en España no puede fracasar, si fracasa, difícilmente se podrá volver a levantar porque estará estigmatizado. Esto es una de los motivos por los que la cultura emprendedora no cuaja. Si no se está seguro del éxito no se emprende. Y, ¿Cómo saber con seguridad si se alcanzarán los objetivos cuando uno emprende?

    Dicen los americanos que hay que arruinarse tres veces para hacerse rico.

    Saludos,

  13. Es de agradecer, una explicación tan clara y sencilla en un tema tan interesante, motivo por el cual es importante que nos llegue y podamos entenderlo todos desde nuestros distintos niveles, sin ningún problema ni barrera. Mucho más si viene de un prestigioso profesional, del que podremos ir aprendiendo.

    Muchas gracias, compañero.

  14. ¿por qué en España tan pocas empresas fueron a concurso?

    Ya se indicaron los costes, así como la falta de cultura empresarial, el utilizar la ley para dar un toque de legalidad como tb se apuntó, la poca pérdida de capital social, pequeñas empresas sin empleados… Es más fácil hacer liquidación y mucho más fácil cerrar la puerta y allá se entiendan proveedores…. eso sí, los únicos que cobrarán seguro será la seguridad social, … que también sería justo pero ¿a quien le resulta más urgente?, ¿acaso vale la pena meterse en juicios? Muchas empresas prefieren esperar el tiempo requerido para declararlos incobrables a solicitar el pago de la deuda a través de un juicio, es más costoso y 1000 euros de aquí y de allí, van parte de los beneficios. Claro que se puede repercutir los posibles incobrados dentro del coste del producto/servicio y así una vez más los que pagan, pagan lo que uno compra y las fechorías del resto…. es más fácil. Otra vez vuelta a empezar

  15. Cierto pero no tanto

    Es cierto que el incremento del concurso de acreedores pueda no ser síntoma de crisis, pero no del todo.

    Si a igual condiciones externa (situación económica) se hubiesen incrementado los concursos, coincidiría con el autor del post. Porque estaríamos acercando a la media europea y dentro de las mismas reglas de juego.

    Pero no es lógico comparar este incremento contra la media, sin olvidarnos de la crisis actual. Por ejemplo, si analizamos un sector como la construcción, veremos que el incremento de los concursos es directamente proporcional a la crisis.

    Por otro lado que muchos “bajen la persiana” , literalmente es porque tienen una persiana en el frente (tienda, bares, restaurantes, etc), y en estos casos, directamente no tienen los conocimientos para abocarse el concurso (y muchas veces no hace falta) y tampoco podrían, por los costes inherentes al mismo.

    Es concurso es un buen negocio (otro tipo de negocio), si se tiene dinero para afrontarlo.

    Reciban un saludo cordial.

  16. Queridos/as navegantes todos/as:

    La realidad del tristemente famoso “concurso de acreedores” es que con nuestra hispánica y usual tendencia procrastinadora, cuando llegamos a emplearla en las empresas de nuestro país (como somos de parche y apaño) es cuando ya es demasiado tarde …

    Únase a ésto que los primeros en presentarla ya pasaron suficientes “via crucis” con bancos, haciendas y tesorerías de la SS, etc.. como para dar miedo a cualquiera que le comentaban que “fue peor el remedio que …”

    Pero, héte aquí que sale a relucir el genio hispano, el que hace que consigamos pervertir y subvertir cualquier herramienta con nuestra idiosincrasia de inventores … y lo mismo que hace unos años la herramienta urbanística de los PAI’s y los PAU’s se transformó en la herramienta de la especulación y el expolio (de forma que en Bruselas hay un pequeño puñado de denuncias de «europeos» que no entienden que les expropien o les pidan dinero por ‘no_se_qué_agente_urbanizador’); hogaño se trata de una nueva novedad novedosa .. el concurso de acreedores.

    Póngase en manos de un “amigo de lo ajeno” una taladradora de corte de diamante austríaca (¿se puede citar la marca? Hilti), y se transforma en un magnífico artilugio “butronero” para robar bancos y joyerías … cuando los austríacos lo tuvieron bastantes años y a nadie se le ‘ocurrió’ tan sustancioso uso.

    Con el susodicho concurso de acreedores ha pasado algo parecido, en algún caso, no puedo decir en general, pero, han aprecido algunos pocos casos en los que el concurso se ha utilizado como herramienta para renegociar o como útil para un cierre empresarial que puede no estar demasiado claro ..

    El hecho de que se hable de modificaciones en la actual legislación quiere decir que el espíritu hispánico (pero el de los filibusteros) ya ha encontrado las vueltas triquiñuelas y añagazas necesarias para desvirtúar la herramienta para intentar reflotar una empresa, usándola (en ocasiones, repito) para un cierre dirigido con una “extraña” política de resolución …

    Salu2

  17. Es en épocas de crisis, en las que prodigan el concurso de acreedores, denominado en la nueva legislación, antiguamente, suspensión de pagos. Pues no es habitual en nuestro entramado empresarial, encontrar este recurso como herramienta habitual de uso.

    Aunque el objetivo determinado en la redacción de la ley, es recurrente, y no tiene mas resultado que paralizar un tiempo los pagos de las deudas, para generar liquidez y recursos, haciendo frente a dichos pagos. La incultura de la legislación empresarial de los titulares o propietarios, así como todo el sistema que rodea el hecho, de profesionales obligatorios, que elevan el coste del concurso de acreedores, la cultura del camino de la trampa de nuestro territorio, unido a la incredulidad, desconfianza, en el sistema jurídico, a día de hoy. Hace que una herramienta, nacida, con un objetivo de ayuda a la empresa, o al empresario, que posibilita proseguir con la actividad, se perciba como un elemento arriesgado, o arma de doble filo.

    Teniendo en cuenta que la administración publica, e hipotecas son las primeras en ser resueltas, prioritarias. Da lugar a que el grueso del volumen, normalmente, de proveedores, no encuentre viabilidad positiva, puesto que finalmente en casi su totalidad, todo el que presenta concurso de acreedores, finalizan liquidando la empresa. Siendo este, incluso el objetivo inicial, usando la herramienta, como paso intermedio a un cierre previsto.

    En resumen, como cualquier otra situación, con intervención judicial, desde los antiguos años 90, que tantas suspensiones de pago, se presentaron, y tanto se estudiaron, realizándose finalmente, muchas, en privado. Eliminando costes, consiguiendo los mismos resultados, la liquidación de la empresa.

    Haria falta una mayor cultura legal de la titularidad empresarial, para la buena salud del sistema productivo.

    Saludos.

  18. Efectivamente, si atendemos a la Exposición de Motivos de la Ley Concursal, esta se centra en la pervivencia de la Sociedad que atraviesa dificultades económicas. La realidad jurídica es muy distinta. La gran mayoria de los concursos de acreedores -sobre todo de Pequeñas y Medianas Empresas- se presentan tarde y con fines liquidatorios. Es decir, no hay supervivencia empresarial.

    Tampoco creo que, aunque el pequeño y mediano empresario fuera avispado y al vislumbrar una tensión económica en su empresa, se decidiera a presentar concurso voluntario de acreedores con la suficiente antelación para evitar el cierre ordenado de su empresa. Agotará y excederá -con toda probabilidad- el plazo de dos meses a contar desde la fecha en que tuvo que adoptar los acuerdos de disolución o concurso. Conclusión: concurso con liquidación.

    Para que la Ley Concursal cumpla con los objetivos claramente identificados en su Exposición de Motivos, tiene que ir apoyada de urgentes reformas estructurales [porque ya tenían que haberse ejecutado], especialmente en el ámbito laboral.

    El mantenimiento de una normativa laboral rígida y muy exigente para el empresariado -sobre todo por “imperativos ideologicos- dificulta la pervivencia de entidades empresariales con dificultades económicas. La caida de la cifra de negocio y, por ello, de ingresos, no se soluciona con la presentación de un Convenio Concursal con quitas y esperas. Es absolutamente necesaria una modificáción del impacto fiscal y laboral, la supresión de tasas y tributos inútiles e innecesarios, junto con incentivos para la mejora de la competividad, investigación y desarrollo.

  19. Spain is different. Permitánme un relato personal:

    En el año 1.998 tuve la involuntaria oportunidad (desgracia) de ser nombrado administrador judicial de una suspensión de pagos (actual concurso), presentado por una empresa con un pasivo superior a los 6 millones de € (1.000 millones de las pesetas de entonces), de los cuales una parte se adeudaban a mi empresa.

    El activo real no fuí capaz de llegar a saber a cuánto ascendía por aquello de la ingeniería financiera ó contabilidad creativa.

    El proceso duró más de dos años y no se lo recomiendo a nadie, salvo que sea parte de los que sacan tajada de estas situaciones. El sentimiento de impotencia al ver el desarrollo del proceso y la actuación del Sistema, con permiso de Mario Conde por el uso del vocablo con mayúscula, ante las pruebas irrefrutables de la intencionalidad y fraude que habían llevado a aquella situación por parte de los responsables de dicha empresa, era realmente esperpéntico.

    Mientras en este país sea tan fácil mover activos y pasivos de una sociedad a otra, lo único que se precisa para asegurarse una buena pensión vitalicia se reduce a tener los suficientes “bemoles”, un “gran amor” al prójimo (llámese afectados/acreedores) y poder contratar algún bufete de cierto préstigio en estos menesteres (auténticos mercenarios mercantiles).

    Para no extenderme más, nadie cobro ni un duro (al menos oficialmente) y acabó en una quiebra fraudulenta, que no prosiguió porque los demandantes no querían otro proceso judicial que no era precisamente gratis y que no reportaría ningún ingreso.

    Evidentemente, los administradores de esta sociedad, a los pocos meses ya tenían formalizadas otras sociedades y tengo entendido que la historia se ha repetido recientemente y con las mismas características por tierras de Valencia.

    Con todo lo expuesto, no pretendo afirmar que todos los casos de concurso de acreedores tengan la misma finalidad. Este procedimiento puede y deber utilizarse para lo que ha sido creado, y de hecho, a de ser una vía de supervivencia para muchas empresas en dificultades puntuales y temporales. Mas bien es necesaria una reforma profunda de la legislación mercantil que contemple los valores éticos y que ponga límites a según que tipo de actuaciones.

    Por algo será que somos tan diferentes a los alemanes.

    Saludos.