La colectivización del espacio privado

Se entiende el espacio privado como un área en el que la persona puede despojarse de la armadura con la que se muestra al exterior, la que utiliza en sus relaciones personales para protegerse de posibles juicios de valor hacia su persona, y desarrollar así plenamente actividades que requieren de un mayor recogimiento.

Lo que hoy entendemos por privacidad es un concepto bastante reciente en la historia humana, pues surge ligado al desarrollo de la burguesía durante finales del siglo XVIII y a la largo del XIX. La concepción de un espacio privado para la persona dentro del hogar, un lugar en el que aislarse para poder llevar a cabo prácticas como la lectura que, hasta entonces, se habían concebido como actividades grupales. Este espacio se hace necesario a la vista del desarrollo de los sistemas nacionales de escolarización y la modernización de la educación, como puede apreciarse en la obra de Ellen Key, El siglo de los niños, donde se muestra una visión individualista de la educación y la creatividad y la reflexión son entendidas como cualidades a desarrollar y reforzar en el individuo.

Dentro del hogar, la progresiva desaparición de la habitación colectiva y la reducción de los espacios familiares en favor del espacio privado propicia un mayor desarrollo del individualismo, paralelamente al desarrollo de la noción de individuo con la expansión del liberalismo. Esta conquista de la intimidad y la fuerza que adquiere la idea del desarrollo individual dentro del espacio privado harán que se dote a la privacidad de la categoría de derecho fundamental, recogido de esta forma por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y así reconocido a nivel constitucional de forma internacional. En el caso español, concretamente, en el artículo 18 de nuestra Constitución.

Debemos partir de la base de entender privacidad e intimidad como dos conceptos asimilados, aunque diferenciados. La privacidad como espacio físico y ámbito de actividad personal y separado de lo público; la intimidad como espacio interior ligado al desarrollo personal.

Nos encontramos ahora con el problema de la aplicación de estos conceptos en la sociedad actual, tan diferente de aquella en la que surge y se desarrolla el concepto de privacidad. Con el desarrollo de internet y la aparición de las redes sociales, tema que ya hemos comentado aquí en alguna ocasión, se rompe esa concepción clásica del espacio privado donde, ahora, se hace presente lo público mediante la utilización de una tecnología que permite la interacción con los demás a nivel colectivo.

Se ha modificado drásticamente la dicotomía público-privado, al convertir la privacidad del hogar en uno de los principales espacios de interacción social, donde se desarrolla la actividad pública con mayor profusión. El debate se ha venido planteando, como norma general, en torno al problema de la limitación de la privacidad en la red y la renuncia, en buena medida voluntaria, que ejercemos los usuarios al concepto clásico de privacidad. Pero, si tenemos en cuenta que esta forma de entender la privacidad/intimidad es una construcción social relativamente reciente, quizá debamos plantearnos si los cambios que se están produciendo suponen una modificación de lo que hasta el momento entendíamos como intimidad o si su impacto se limita a la noción de privacidad.

Se produce en la actualidad  un mayor acercamiento entre el espacio público y privado, lo que afecta, evidentemente, al concepto de privacidad, al pasar a la esfera pública aspectos de ésta que antes permanecían en la esfera de lo más íntimo de la persona. Esta transformación afecta al modo que teníamos de entender la intimidad, que hemos asimilado como algo que nos viene dado en vez de entenderlo como una construcción histórica, pero no tanto al propio objetivo de la misma, entendida como un espacio en el que se persigue cuidar y preservar nuestro yo interior. El cambio, creo, afecta en mayor medida a la separación que hemos venido estableciendo entre vida pública y vida privada, al concepto de privacidad, pero no tanto a la intimidad en sí. Hemos roto el aislamiento de nuestra “habitación” privada para integrarla en lo público, pero ¿hasta qué punto cedemos a la esfera pública nuestra intimidad? ¿Estamos realmente desplegando nuestra intimidad en lo público estableciendo una nueva forma de construir nuestra identidad personal?

42 Responses to “La colectivización del espacio privado”

  1. Buena reflexión.
    En mi caso y tras 56 primaveras vividas, hace ya tiempo que establecí una clara separación de todos los espacios que describe, pero muy especialmente en el que ampara la relación familiar con el resto de los mortales.
    Quizás el que más me cueste acotar sea el relativo a la intimidad, debido a que las costumbres establecidas en casa, que se basan en una convivencia intensa alrededor de una simple mesa camilla, impiden que pueda disfrutar de semejante privilegio.
    La solución que he encontrado para tener ésos momentos privados que tanta falta hacen en muchas ocasiones, son los largos paseos por la mañana con Heini (mi perrita), con quien no tengo el menor reparo en compartir confidencias, al pensar con ella en voz alta.
    Aprovecho para enviarle mi felicitación a los Josés y Pepitas del foro.
    Buen día desde Sevilla.

  2. zerogravity 19 marzo 2010 at 7:08

    La privacidad y la seguridad parecen ser dos de los grandes lujos del futuro. Es triste que la privacidad, sea solo delimitada a cuatro paredes. Que tu entorno mas haya de tu casa o propiedad puedan ser objeto de intrusión y defendida dicha intrusión por ser un lugar público. Hay que regular y educar, pero la velocidad de la tecnología va mucho mas rápido que la regulación posible a causa de sus efectos. Estamos de conejillos de indias en tantas cosas ahora. Que alguien con un móvil, cámaras, graven y distribuyan en sgds en la red, lo que les apetezca, es increíble. Ya solo queda, a los que sentimos cierto”pudor tecnológico” nuestra relación con nosotros mismos y de construir un espacio interior los mas amplio y rico posible que no permita en gran medida las agresiones que la tecnología y la parte mas mecánica-cotilla del ser humano están logrando.

  3. Este tema, el del espacio sentido, más allá de sus condiciones materiales, sus dimensiones y escala, me interesa por muchos motivos que no vienen a cuento… En su texto se refiere a una supuesta antinomia privado-público, es posible que sea así en algunos casos, pero me resulta más sugestiva la diferenciación que hace Yi-Fu Tuan de “topofilias” y “topofobias”… Le cuento al respecto…

    Yi-Fu Tuan —el más prestigioso geógrafo contemporáneo, de origen chino y dilatada residencia y docencia en EE. UU.— considera la experiencia y las emociones modos privilegiados para conocer y sentir el espacio geográfico. Para ello elaboró los conceptos de “topofilia” y “topofobia”, asociados a valores sentimentales de atracción o negación a ciertos lugares… “Topofilia” sería el conjunto de relaciones emotivas y afectivas positivas que unen al hombre con un determinado lugar, por ejemplo su vivienda, su barrio, su pueblo o la ciudad que habita; tiene que ver con sensaciones y sentimientos tales como “confortable”, “relajado”, “hogareño”, “sin tensiones”. Se trata de experiencias estáticas tanto en lugares naturales como construidos. Si la topofilia alcanza el grado de sentimiento reverencial, Tuan la denomina “topolatría”. Por el contrario, “topofobia” implicaría relaciones emotivas negativas — provocadas por ambientes, lugares o paisajes que nos son de alguna manera desagradables o inducen a la ansiedad y depresión—, lo que desgraciadamente es un sentimiento generalizado en muchas de nuestras caóticas metrópolis modernas, desestructuradas y alienantes… Otro término inventado por Tuan es la “toponegligencia”, que vendría a ser la falta de arraigo, de sentido de pertenencia, la carencia de identidad, que muchas veces experimentamos en nuestras regiones, ciudades u otros territorios conflictivos…

    Para Yi-Fu Tuan el “lugar” se corresponde con un mundo de significado organizado. Es esencialmente un concepto estático —en realidad un punto fijo de encuentro en común de experiencias diferentes. La identidad de un lugar sería la expresión de la asimilación, adaptación, acomodación y socialización del conocimiento. El lugar es un centro de significación insustituible para la fundación de nuestra identidad como individuos y como miembros de una comunidad, asociándose por ello al sentimiento de hogar –––“home place”… Para Tuan “los lugares humanos varían grandemente en tamaño. Un sillón en la terraza es un lugar, pero también lo es un estado nación. Los pequeños lugares pueden ser conocidos a través de la experiencia directa, inclusive mediante la sensación íntima de tocar y acariciar. Una gran región, tal como un estado nación, están lejos de la experiencia directa de la mayoría de las personas, pero puede ser transformado en lugar —una localización de lealtad apasionada— a través del medio simbólico del arte, la educación y la política”… Lugares: espacios de parada en nuestro viaje a través del mundo, la vida… privilegiados puntos de visión, centros de observación y reflexión desde los cuales miramos, al menos metafóricamente, el mundo en derredor…

    En una primera lectura, el término topofilia parece referirse sólo a los lugares concebidos comúnmente como espacios de convivencia en armonía, en donde hay un cierto control y estabilidad, lo que proporcionaría suficientes garantías de relaciones afectivas positivas. Por su parte, topofobia sería el resultado de conflictos y experiencias negativas en relación a un lugar… Hay espacios sociales creados por el sistema capitalista globalizado, que deben ser considerados como “negación del lugar”, aunque a su manera sean también “lugares”, por ejemplo los centros comerciales y shoppings center, aeropuertos y estaciones, habitaciones de hotel… En ellos no se dan ninguna de las funciones identitaria, relacional o histórica que configuran la noción de “lugar identitario”… por el contrario, deforman nuestra percepción del mundo. Sin embargo estos espacios —“lugares X”— pueden tener sentido identitario para ciertos grupos —por ejemplo para los emigrantes que los utilizan como lugar de encuentro de su comunidad; o para los jóvenes, que los utilizan igualmente como territorios de encuentro o para el establecimiento de relaciones de todo tipo (como lo son también las discotecas, algunos espacios urbanos de ocio o para el “botellón”, o zonas de juego)… Todo esto se fundamenta en la “intersubjetividad” de los grupos que así los consideran; es nuestra subjetividad en diálogo y participación con los demás la que les otorga un especial significado, y a su manera son también lugares cotidianos, “lugares privilegiados” para experimentar la realidad del mundo. Esta subjetividad pura, en la que el “ego” parece primar sobre otras consideraciones, es lo que hace que algunos lugares tengan un especial significado para cada uno: el lugar de nacimiento, el escenario de nuestros amores, los lugares visitados en un viaje memorable… No obstante es necesario un compromiso entre lo individual y subjetivo y lo social para establecer lugares de encuentro en donde compartir experiencias… lugares vividos en común y para la vida social…

    Creo que en este sentido lo público y lo privado se diluyen en nuevas posibilidades de relación intersubjetiva, de encuentro tanto con nosotros mismos como con “los otros”… Nuestra sociedad es muy compleja, nuestras relaciones también, por supuesto… Y tal complejidad requiere nuevas interpretaciones. Yi-Fu Tuan es un buen ejemplo de tales interpretaciones con el que me identifico plenamente…

    Gracias nuevamente por su aportación… Saludos…

    Pau Llanes

    • @Pau Llanes, Estimado Sr. Llanes, con su permiso, me vienen a la cabeza unas preguntas: ¿usted cree que es saludable que el individuo se presente en estos dos ámbitos: lo publico y lo privado, de manera desigual?, ¿hemos de adoptar dos lenguajes distintos según estemos en uno u otro espacio? o ¿habría que apostar por una autenticidad constante que no distinguiera ambientes?
      Saludos!

  4. Los espacios privados hoy en día, son casi una utopía.

    Afamados psicólogos y docentes, nos hablan de que para educar mejor a los hijos y con el fin de que no arremetan contra sus Padres, deben de tener su espacio físico, así como su espacio de libertad asegurado. Eso proclaman.

    Lo malo es cuando muchos de ellos, se toman su espacio físico y su espacio de libertad omo un derecho adquirido; al que le añaden el de los que conviven con ellos.

    La realidad vigente, nos indica a todas luces…que no es posible apreciar una disquisición entre el concepto de privacidad y los principios latinos de intimidad, vida privada o privacidad. La foto que ilustra este post, es una buena caricatura de lo que esta tozuda realidad nos depara en estos tiempos de redes sociales y chismes belenistas.

    Si alguien destaca por algo o por alguien, sabe de antemano que su espacio privado va a ser invadido por los amantes de la privacidad ajena. Me refiero a esas personas pusilánimes, que viven de y sobre la vida de los otros.

    En fin…

    Desde mi camino del medio.

  5. Tanto en las jornadas de puertas abiertas como en las historias de puertas para adentro, uno se encuentra de todo, como en el camarote de los Hermanos Marx.

    Cuando voy a alguna casa por 1ª vez, siempre me fijo en si el/los anfitrión/es tiene/n las puertas de las habitaciones abiertas o cerradas a cal y canto. De esa manera, ya sé más cosas de el/ella/ellos/ellas.

    Siempre llamo a la puerta antes de entrar, para no encontrarme con miserias humanas en forma de escenas de la “intimidad” (como dice el autor). No obstante, Yo creo que hay gente que no ha tenido intimidad en su vida (porque no ha podido, o porque ni siquiera sabe qué es éso, o para qué sirve…), o que confunde lo íntimo con lo escatológico o lúbrico.

    P. S.: Cuando alguna vez he visto algo embarazoso, en lugar de abochornarme, me he hecho el Yo, Claudio

    • @Socrates,

      Hola Socrates.

      Me ha llamado la atención eso de – “…puertas de las habitaciones abiertas o cerradas a cal y canto.”-, me parece que puede ser interesante y me encantaría que ampliaras un poco y dijeras que percibes, supongo que en ese grupo de cámaras descartas dormitorios, cuartos de baño y cocina.

      Muchas gracias y un abrazo.

  6. http://www.20minutos.es/noticia/245877/0/google/suspende/privacidad/

    http://www.abc.es/20090222/nacional-sociedad/redes-sociales-intimidad-menores-20090222.html

    http://healthlibrary.epnet.com/GetContent.aspx?token=0d429707-b7e1-4147-9947-abca6797a602&chunkiid=122027

    Interesante tema. Al margen del negocio que genera el morbo por acceder a la privacidad ajena, está el hecho de que cada vez tenemos menos posibilidades de mantener una intimidad pura. La única, si acaso, la que sucede dentro nuestro.

    Gracias J Alonso

  7. No creo que nos aislemos a veces para que no nos juzguen gratuitamente, creo que lo hacemos para estar “solos” con nosotros mismos. Y así leer ,rezar,meditar o simplemente estar en silencio pensando o soñando.
    Si hay personas “rondando” alrededor es un poco incómodo,desenvolver las cosas que te comento arriba.

  8. @Pau Llanes,

    Dicen que una persona cuando está preparada encuentra su maestro y estos dicen que se aprende de todo, también de los alumnos. Pues, hay una cosa que tengo que decir, la naturalidad no está reñida con la intimidad. Se necesita soledad, en ella te encuentras y conectas con todo. Nosotros, los humanos del siglo XXI, tenemos la suerte de utilizar la tecnología para conectar también de una manera más práctica pero si llegados a este logro mantenemos la misma actitud de doblez, de represión, de hipocresía, los avances sólo servirán para el control y esto también es conducta.

  9. Perdón, no va para Pau Llanes. Es general. Gracias

  10. Es curioso cómo la habitación propia que reclamaba Virginia Woolf como un derecho inalienable hoy sea una utopía en este mundo cada día más panóptico (por usar el término foucaultiano). La sociedad ha pasado ha convertirse en una cárcel de régimen abierto, cada vez más condicionada por los principios “crísticos” (que no cristianos -ya que me refiero al demiurgo Cristof de EL SHOW DE TRUMAN-), donde todos estamos aquí como cobayas de los media, de las empresas en su vulneración de datos y de los poderes del Estado, intentando de manera contorsionada y antinatural buscar esa “habitación propia” en las realidades virtuales de Internet y en las horas de sueño (si es que no las invaden también un día de éstos). Personalmente, encuentro mucho más atroz que cualquier tirano balcánico de los que suelen mostrar en el Tribunal Penal Internacional a una Mercedes Milá presentando ese atentado contra la condición humana que es GH (quienes hayan leído el FARENHEIT de Bradbury sabrán por dónde voy). A esa (y a tantos como ella) es a quien yo acusaría primeramente de “crimen contra la humanidad”. Porque cada día más, aquello de los evangelios del pecado contra el espíritu como el mayor de los pecados, cobra más sentido. Hay cosas peores que matar: obligar a vivir sin dignidad ni decoro ni espacios de desarrollo personal me parece más imperdonable y, por desgracia, la gente no suele verlo.

    • @EL ZURDO, Totalmente de acuerdo. Hace ya muchos años, cuando con muchas dudas estaba criando a mis hijos, una de las normas es que a las horas que estaban despiertos podian ver todos los programas de la tele, eso si, siempre procurando que algun adulto estuviera “por ahi” . la norma se rompió con el primer gran hermano: el motivo era que hay algo que trasciende a la propia persona y parte de ese algo es la intimidad, venderla deberia estar tan penado como vender a un hijo o a un padre o un riñon. Las criticas en mi entorno fueron feroces, era tremendo como la mayoria iban decantandose hacia el camino facil de “pasar el rato” viendo el programa de marras y los comentarios al dia siguiente en el trabajo. Hoy en dia hay una jovencita -universitaria- en el trabajo cuyo fin en su vida parece ser estar al loro de todos los programas basura. Cuando se me ocurrio decir mi parecer sobre dichos programas, enseguida me adjudicaron la etiqueta de “personalidad rara” por decirlo de una manera suave. La pregunta es ¿como es que la gente no ve que esa bazofia es como si les envolviera en una capa de petrolego maloliente?

      • @Aish9, Siempre he visto entre el totalitarismo “suave” que hoy padecemos, con claros sesgos antiutópicos, de procurar que el esclavo se asuma como feliz en su esclavitud (ya lo dijo Orwell, tan desencaminado en su culpable pero tan atinado en muchos de los rasgos señalados en su novela -no tan aplicables a Stalin como a lo que Foucault denunciaría en VIGILAR Y CASTIGAR y Debord en sus reflexiones sobre LA SOCIEDAD DEL ESPECTACULO, incluso Deleuze y Guattari cuando planteaban en su ¿QUE ES LA FILOSOFIA? el que hoy el pensamiento esté secuestrado por equipos de mercadotecnia al servicio de lobbies plutólatras y no sea ya tarea de gentes empeñadas en la tarea de pensar, incluso contra sí mismas, como el ejemplar y hoy absolutamente outsider y out/timer Unamuno-) y el totalitarismo duro, hoy tan arcaico en su uso explícito del terror y de la coerción más primaria, la diferencia en cuanto a peligrosidad que puede haber entre un elefante cabreado cargando y un virus (pongamos el de SIDA, por aquello de acabar con nuestras defensas -la inmunodeficiencia moral, en este caso-). O aquello de que si se cuece una rana a fuego lento, el batracio no se entera de lo que le está pasando y muere sin defenderse. O la lobotomía, trasladada de lo quirúrgico a lo social.
        Mientras no empecemos a tomar conciencia de que estamos más cerca hoy por hoy de las antiutopías que de cualquier secuencia histórica y reaccionemos en consecuencia, seguiremos, a nuestra manera, remedando un híbrido de la caverna platónica y el laberinto de ratas de laboratorio.

  11. Más que como espacios de privacidad los veo como entornos seguros necesarios frente a la agresividad que se vive hoy en día.

    • @Tata, Fantástico tata, preferimos tener nuestro espacio publico dentro del privado, creo sin perder nuestra privacidad, mas bien conservando nuestra intimidad a pesar de que utilicemos medios públicos.
      El espacio es vital para la convivencia si se rompe se rompe todo, todos necesitamos de nuestro espacio y nuestros minutos en silencio.

  12. Carmen Macias ''Cascabel'' 19 marzo 2010 at 11:59

    Gracias J. Alonso,

    Mi intimidad siempre se queda en mi intimo espacio interior, si no la expongo, si se queda dentro de mí.
    Solo alcanzo la intimidad mas absoluta en mis pensamientos, en ese lugar donde el único reflejo es el interior. Ese espacio al que solo tengo acceso yo. Donde yo soy, intimamente yo.

    Gracias de nuevo y feliz fin de semana!!!

  13. Por mucho espacio privado que tengamos, con la mal llamada Expropiacion forzosa, que la considero demencial, e ilegal, aunque amparada en varias leyes, cualquiera puede ponernos de patitas en la calle, en aras de un interes publico o general. Vergonzoso.
    un saludo desde zaragoza

  14. La soledad física, el recogimiento, la introspección son necesarios para el desarrollo y el crecimiento del individuo. Todos necesitamos nuestra parcela de intimidad sin que nadie nos dé el cognazo, incluso aquellas personas que como yo son extrovertidas y sociables. Esto proporciona tranquilidad total, descanso para el espíritu, te renueva y propicia la reflexión.
    ——————————————————–
    Felicidades a los Josés, Josefas, papás, mamás que han sido también papás, a los que se han enamorado, a los que han encontrado trabajo y a todos los que haya que felicitar por lo que sea y a J.Alonso por su artículo.

  15. Me parece un completo error admitir como aceptable que el individuo tenga que “despojarse de corazas y escudos” que le protejen de no sé bien qué en lo privado. ¿No sería más…conveniente, que la manera de presentarse al mundo del ser humano fuera, en todo momento, mucho más natural y coherente con su verdadera esencia sin tener que revestirse de algo que le proteja?

    Pienso que nuestra vida sería mucho más auténtica sin tener que recurrir al artificio en ninguna de las situaciones. No creo que haya justificación para la impostura.
    ¡Tendamos a la simplicidad de las cosas que no necesiten de revestimientos superfluos!
    Saludos!

    • @diferente, Estimada amiga Diferente: Desde tu sabiduría solitaria,observo reflejos de la mía con una neurona con wifi…nadie te va a responder. La cena del 26 está planteada y cerrada.

      Allí se verán y escucharán dilemas e hipótesis del famoso… dicen que dicen que han dicho….en fin….mejor viajar a París.

      No se lo que durará este Blog, pero no será porque no le digo al propietario del mismo donde están los problemas.

      Sabes que te admiro por tu sinceridad.

      Te dejo un enlace para que lo sientas como tuyo. Las mosqueteras hechas piña, ya tienen su cena/homenaje. Solo hemos estado a un suspiro de nuestra Alma. El día 26…a saber que dicen que somos…. solo por ser sinceros.¡ Siempre nos quedará París!:

      http://www.youtube.com/watch?v=70OgZ4k1vG4

      Desde mi camino del medio.

    • Diferente.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo.

      Las máscaras sobran.

    • @diferente,

      Hola Diferente,

      Creo que cada uno responde al entorno de forma “diferente” según su propia naturaleza, a unos les sirve para encontrase a si mismo, a otros, sin embargo, para perderse o desorientarse.

      Por mi trabajo paso muuuuuuuchas horas solo. Hace tiempo que pienso que soy un ser solitario, sin embargo, la soledad impuesta es otra cosa distinta a la buscada. A mi, en particular, esa soledad, esa quietud me da la oportunidad de conocerme sin interferencias o despistes de lo que en público me rodea y sin duda me influye, a veces positivamente, otras no tanto. Creo que esa intimidad es necesaria para poder verse en ese espejo del alma, sin ella, sin la intimidad, me sería francamente dificil encontrarme a mi mismo, a mis vicios, defectos, virtudes, manías. ¿Porqué hemos de ser distintos en público? no lo veo una necesidad sino una consecuencia natural del ser de cada uno, la adpatabilidad al entorno, porque sino sería como una imposición ante el resto, sería como…un aquí estoy yo!!, sin considerar si a los demás les puede importar o no cómo te muestres. No se trata de engañar, a lo que me refiero cuando digo que en público no somos lo mismo que en la intimidad, yo lo veo como una adaptación al medio, no al miedo de la reacción de los demás si nos mostraramos como somos en la intimidad. Creo que esa intimidad y esa distancia o diferencia es natural y, en cierto modo, necesaria y positiva. Necesaria para la introspección, para que el agua del charco en el que nos miremos no se mueva y nos permita…eso, vernos. Y positiva porque, entendida de esta manera, para mi, supone respetar a los demás sin imponerles nuestro yo mas íntimo.

      Tuyo afectuoso,

      Saludos.

      • @Jose Soler, Hola, afectuoso mío!

        Cuánto tiempo!!..

        Haces una distinción muy peligrosa necesaria, a mi juicio, de aclaración más para yo hacerme entender, como para tí ser entendido, que lo eres por mi parte.

        Uno puede elegir libremente entre estar solo o acompañado sin dejar de ser, en ambos casos, el que es. El que estés más a gusto solo no quiere decir que cuando estés en compañía tengas que ser otro…que tengas que vivir otra “película” diferente asumiendo un yo que no te pertenece..Simplemente se trataría de elecciones o gustos personales no de estafas a nosotros mismos.

        En el fondo se trata de un miedo irracional a no se bien qué, una no aceptación sin complejos de lo que somos en realidad, un doble juego que no nos llevará sino a una esquizofrenia cuyas secuelas todos sufrimos….algunos más que otros.
        Al final de tu reflexión me surgen preguntas: ¿ mostrarse auténtico como lo que uno es significa ser irrespetuoso? no será menos digno de respeto el mostrar lo que no se es confundiendo a los que, en algún momento tuvieron la suerte de cruzarse en tu camino?

        Qué lío! …

        Qué pena!!

        • @diferente,

          Nooooo!!, querida mía, irrespetuoso no, simplemente me refiero al hecho de imponerse a los demás, creo que a veces es mas amable no imponerse tal y como uno es, solo por mostrar amabilidad y tolerancia, por no ser intolerante, porque si impones tu yo, a veces es por encima de los demás, aunque no lo pretendas, pues solo quieres ser franco, pudiera interpretarse así y eso podría incomodar a los que te rodean. Desde mi punto de vista, ser tolerante no quiere decir ser falso, solo es no imponer el propio criterio al de los demás. Esa imposición podría ser nada mas que pura vanidad y por ahí no se llega a ninguna parte auténtica. No me refiero a que se tenga que ser de una u otra forma para ser mas auténtico, sino a que no es necesario ni, a mi juicio positivo, imponer esa autenticidad a los demás. Desde luego sería irrespetuoso el no mostrarse auténtico, pero sin imponerse. No somos más auténticos imponiendonos sino simplemente, como tú bien dices, mostrandonos tal y como somos. ¿Cual es la pena!!!?, ¡nada de pena!!!. Si llevaramos nuestra intimidad como bandera por la que hubieren de pasar y jurar los demás,…ya no sería intimidad,…¿no?. Espero no haberlo liado mas aún.

          Tuyo afectísimo.

          Saludos.

      • @Jose Soler,

        Hola Jose Soler, me ha gustado mucho este comentario tuyo, sí es cierto que la soledad buscada ayuda a uno a equilibrarse un poco, a pararse y analizarse con más nitidez, sin interferencias. Y que cuando se sale de esa soledad o entorno privado, tiene uno que tenerlo en cuenta, no para ser distinto, sino para no olvidar que ahí no se está sólo. Que ahí se tiene que convivir.

        Muchas felicidades en este dia de tu Santo.

    • @diferente,

      Estimada Indiferente, creo que con lo convulsa que es la vida hay que cuidarse y sobre todo protegerse de los trileros y chantajistas emocionales /sentimentales.

      Saludos,

  16. La simplista reducción de los servicios a la antitética pareja privado vs. público es algo que aún sorprende hoy día. Por una parte están quienes defienden a cal y canto el sistema público, aun cuando presente serias deficiencias y ellos no se adscriban en la práctica a él. ¿Por qué los funcionarios -no todos, pero sí muchos- gozan de servicios sanitarios privados? ¿Por qué muchos de éstos hablan de lo público recibiendo de lo privado con el dinero público? Y lo más preocupante: ¿Por qué nadie dice nada?
    Luego están quienes defienden la postura de la privatización de todo servicio, y que cuando se pase la factura sea el Estado quien asuma la totalidad o parte de la misma. Claro que en el ámbito privado imperan las leyes del coste-beneficio, y esto llevado p.ej. a la sanidad puede plantear algún problema, aunque también pudiera ocurrir en el ámbito público.
    Luego está la intrusión pública en lo privado, o de lo privado en lo público, según se mire. La contratación de empresas privadas para ofrecer servicios públicos puede acabar en la práctica en una dependencia tal que la empresa no sobreviva sin ese contrato público, sujeto a su vez a tejemanejes políticos, y así los trabajadores de la empresa llegar al punto de ser en la práctica funcionarios casi al estilo de Larra.
    En Vigo está planificándose la construcción del hospital más grande de Galicia. En principio parece ante la falta de fondos públicos se recurrirá a una promotora privada que gestionará el complejo durante un periodo de 20 ó 30 años, tras el cual pasará a manos públicas. En general se advierte de una privatización de lo público, pero creo también conveniente señalar una intrusión de lo público en lo privado. Que sea lo mejor para el paciente-contribuyente.
    Un saludo.

  17. Buenos días, a veces me pregunto si no estaremos abusando de nuestro espacio privado. Sobre todo en el ámbito de la familia, es necesario tener un espacio “propio”, donde pensar, desconectar de los problemas, donde pasar un momento de intimidad, me parece bien, es necesario pero tan necesario como eso es necesario compartir y tener espacios comunes, una mesa donde comer y dialogar, un sofá donde relajarse pero también es bueno hacerlo acompañados.
    Personalmente me asusta tanta intimidad, esas casas donde parece que sus habitantes viven en hoteles, encerrados en sus habitaciones y sólo se encuentran en la puerta de entrada para decir hola o adiós, me parece espantoso.
    No me gustan las casas que tienen sus ventanas cerradas a cal y canto, las cortinas todo el día echadas, las persianas bajadas, las puertas de sus habitaciones cerradas…me gustan los espacios abiertos donde se puedan compartir las experiencias del día a día, me gusta hablar con los vecinos, me gusta hablar con los comerciantes, me gusta ir a los parques y sentarme con la gente mayor o jugar con los niños, me gusta estar en casa sentarme a la mesa con mi familia, charlar y charlar con ellos, me gusta hasta leer acompañada, me gusta ver películas con otras personas, me gusta compartir mis alegrías y mis problemas.
    Me asusta que la gente no comparta, nos convertimos en una sociedad egoísta y del yo por encima de todo.
    Todos necesitamos intimidad pero creo que en este caso la balanza tiene que estar llena de más cosas compartidas, vivimos en sociedad , por lo tanto es para compartir y sino fuese así, tendríamos que vivir aisladamente del mundo.

  18. Bueno, ¡pues vá!
    Va de Bautizo.
    Me presento. Joan de nombre, y Xanglot como distinción en el foro. De La Costera (C.V.)

    Dejo mi intimidad, para ceder al Foro sin armaduras mis razones -siempre mis razones-, con la intención de…¿aceptación? ¿confrontación? no se, pero al final siempre tendré mejores razonamientos pues aunque “siempre” estoy seguro de mis íntimas opiniones, -deducciones-se que busco un reconocimiento de mis semejantes. Me satisface la intimidad, y también entrar en la intimidad de mis compañeras/os, -aquí por ejemplo – me satisface hacerme conocer e intentar la aprobación.
    A la postre creo que se es humano porque nos contagiamos mútuamente.

    • @xanglot, ¡Benvingut, Joan! Igual podríamos hablar de la “intimidad compartida”. Es tan fácil con algunas personas… tan difícil con otras.
      Compartamos pues en / con “respetuosa intimidad”. Confío que encuentres lo que buscas, en este espacio y en tu vida, y que disfrutes de tu estancia con nosotros.
      Saludos desde Valencia.

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