Revista de prensa: “A los alemanes parece que no les gusta el euro” (Mario Conde, Intereconomía, 27-12-2010)

Mas del 51 por ciento de los alemanes prefieren el marco al euro. La moneda única tiene dos frentes: los ricos, de un costado, y los periféricos, de otro. Nadie sabe qué va a suceder.

Debatir sobre el euro se ha convertido casi en una necesidad. Lo malo es que se trata de una cuestión técnica, que reclama un mínimo de conocimientos de tal naturaleza, lo que no se encuentra a disposición de todos aquellos que quieren opinar sobre el asunto, por lo que factores de orden emocional, geopolítico y casi religioso aparecen entremezclados en un totum revolutum en el que resulta ciertamente difícil construir algo coherente.

Los planteamientos de orden emocional  pueden ser estimulantes en un plano intelectual, pero nada tienen que ver con el efecto impacto que una moneda única está causando en las economías periféricas. Si se quiere discutir sobre si la moneda única es necesaria para asegurar la paz en Europa, no hay problema: se debate. Pero cuando se trata de analizar las consecuencias inmediatas del euro, ese tipo de consideraciones deben dejarse para el otro debate, para la otra mesa del congreso, como suele decirse en estos casos.

Centrándonos en nuestra mesa, pocos se atreven a discutir que para estas economías periféricas, como es el caso de la española, el euro se ha transformado en un problema debido, precisamente, a la pérdida de competitividad de nuestra economía en relación con otras europeas, singularmente Alemania, lo que indefectiblemente obliga, entre otras cosas, a reducir el valor real comparativo de salarios y bienes. Sucede que muchos no quieren entenderlo. Da igual: los hechos se imponen. Y ya está sucediendo. Y seguirá ocurriendo. Por mucho sostenella y no emnendalla, por mucha emoción que se vierta en defensa del producto, por muchas consideraciones de orden geopolítico que se consuman. Da igual: la pérdida de competitividad se traduce en reducción de salarios y valor de bienes.

Lo malo es que no se ve una salida clara al problema. Nadie se atreve a decir claramente que la solución consiste en reconocer el fracaso del euro como moneda única. Eso, por supuesto, nada tiene que ver con el fracaso de Europa. Afecta única y exclusivamente a un producto financiero que fue apadrinado por políticos al margen de la realidad económica subyacente. Este es el asunto. La moneda única no es en sí misma ni buena ni mala. Depende de si cuando se adopte existe un área susceptible de enfrentarse a esa moneda única. Si existe, será un éxito. En otro caso, traerá costes claros. Y estamos, precisamente, en ese otro caso. Con un matiz nada desdeñable: que al ser un producto de los políticos, que, cuando menos en el caso español, hurtaron el debate por la vía de impedir un referéndum, que otros europeos sí tuvieron, ahora los políticos se encuentran en una encrucijada: o decir que se hicieron las cosas con un planteamiento erróneo y buscar soluciones, o, lo que ya vivimos, negar la mayor, afirmar que todo es extraordinario y que el euro es el gran logro.

Pues no opinan eso, por ejemplo, los alemanes, porque según una encuesta el 51 por 100 de los habitantes de Alemania no están contentos con el cambio del marco por el euro y solo el 17 por 100 cree que ha sido beneficioso.

Curioso que la plataforma de detractores del euro, como comienza a ser conocida en Alemania, se plantea un ataque ante el Tribunal Constitucional Alemán de nada menos que los mecanismos de rescate de países en apuros, como es el caso de Grecia. Es importante el dato. A nosotros nos perjudica en este instante el euro porque no podemos ajustar la valuta al valor real de nuestra economía. Los alemanes, que no tienen ese problema, ven con recelo mas que justificado que se empleen cantidades ingentes de dinero en defender el modelo de moneda única. Entienden que cuando dinero artificial se emplea en algo que puede ser artificial, eso equivale a tirar dinero por la ventana. Y como ellos son los que mas dinero ganan de Europa, empiezan a creer que sus dineros, el resultado de su esfuerzo, se va a destinar a financiar los errores cometidos por gobiernos periféricos. Y este sentimiento, al margen de su contenido de verdad, crece. Y si crece los políticos no pueden ignorarlo. Recuerdo cuando le planteé hace años al Presidente de Portugal que hablaba un doble lenguaje cuando en Europa proclamaba libertad de inversiones en todos los países y  a nosotros nos impedía comprar la mayoría del banco portugués Totta y Azores. Me respondió con una claridad meridiana: a mí me votan y me pagan los portugueses, tenga usted eso claro.

Desde entonces lo tengo muy claro. El problema es que teniendo eso claro el panorama lo veo como mínimo gris. No digo oscuro, pero gris, porque si seguimos debatiendo cuestiones técnicas con argumentos emocionales, no conseguiremos mas que conformar un magma de contaminaciones sucesivas que nos impedirá ver  el camino a seguir.

¿Es posible que desaparezca el euro?. Posible es, pero que sea o no conveniente técnicamente es otra cuestión. Posible es porque Argentina se desdolarizó. Pero entiendo que los costes económicos y de otro tipo serían tremendos. ¿Y los posibles beneficios? ¿Compensarían los costes? Casi todo el mundo dice que no. Realmente es muy difícil pensar en un horizonte con el fracaso del euro y el retorno, por ejemplo, de los marcos, francos, pesetas, liras, escudos… Pero la situación actual se tensa en los países periféricos por unas razones y en Alemania por otras. Así que conviene debatir seriamente. ¿Acaso una Europa política con dos áreas económicas, con dos velocidades y dos monedas? Hay quien lo defiende. En realidad ese fue el planteamiento de algunos hace muchos años. Pero los políticos dijeron  que España era exactamente igual que Alemania.. Lo dijeron, pero es evidente que no era cierto. Y en eso andamos. Unos por unas razones y otros por otras.

Autor: Mario Conde. Publicado en Intereconomía el 27 de diciembre de 2010.

http://www.intereconomia.com/blog/blog-mario-conde/los-alemanes-parece-que-les-gusta-euro

23 Responses to “Revista de prensa: “A los alemanes parece que no les gusta el euro” (Mario Conde, Intereconomía, 27-12-2010)”

  1. valentinmedina 28 diciembre 2010 at 6:28

    Estimado D. Mario:

    Gran artículo el publicado por usted en el día de hoy.

    Técnicamente el euro es un problema, ya nadie lo duda y los hechos lo confirman.

    La mayoría de los alemanes cuestionan el euro y desean volver al marco alemán, es lógico, simplemente como ejemplo recordemos la crisis a finales de los 90 viendo las cotizaciones de las divisas, el marco alemán era refugio de los inversores, estaba cotizando con diferenciales muy elevados contra dolar y el yen.

    Como usted bien refleja y ha expuesto en tantos artículos, el euro desde su creación es un problema, y si recuerdan los usuarios el ECU (European Currency Unit, en español Unidad Monetaria Europea), fue una unidad de cuenta usada en la Comunidad Europea —posteriormente Unión Europea (UE)— con propósitos monetarios.

    Se trataba de una moneda cesta, compuesta por la suma de cantidades fijas de doce de las quince monedas de los Estados miembros, estimándose el porcentaje de cada una de ellas en función de tres criterios: la participación de cada una de las divisas en el conjunto del comercio intracomunitario, el Producto Interior Bruto de cada país y su cuota en el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria (FECM).

    Respaldado por el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria, el ECU desempeñó un papel fundamental en el mecanismo de tipos de cambio (MTC), en virtud del cual los estados miembros debían mantener el valor de sus monedas nacionales dentro de una banda porcentual respecto de una paridad central. No obstante, el ECU no sólo dependía del MTC. Las monedas de los miembros de la UE que no pertenecían al MTC, como el Reino Unido e Italia, continuaron siendo partes integrantes del ECU.

    La composición del ECU se modificó en varias ocasiones, pero quedó congelada el 1 de noviembre de 1993, cuando entró en vigor el Tratado de la Unión Europea. Esta congelación debía ser irrevocable hasta el comienzo de la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria. Sin embargo, varió el tipo de cambio de cada moneda frente a las monedas de otros estados miembros del SME y frente al ECU. Si una moneda incrementaba su valor con respecto a todas las demás, eran necesarias menos unidades de esta moneda para adquirir la misma cantidad de cualquiera de las restantes monedas o del ECU de las que se precisaban anteriormente.

    D. Mario Conde de forma inteligente relató como le indicó al Ministro de Economía de la época, Solchaga, que la fluctuación de la peseta sobre el euro no podía ser un 3%, sino el diferencial real era el 30%, en fin.

    En definitiva, el euro es un problema, ya nadie lo duda, que la economía que está sosteniendo el euro Alemanía, sus habitantes lo cuestionan, entonces el comienzo año 2011 en temas financieros va a ser todo un espectáculo, deudas de paises europeos, euro cuestionados, división interna, etc.,

    Un saludo a todos los usuarios.

  2. Imaginemos por un momento que volviera la peseta a nuestros bolsillos.

    Un café 220 pesetas
    Una barra de pan 150 pesetas
    Un bocadillo 1.500 pesetas
    Cenar en un restaurante difícilmente baja de 5.000 pesetas

    Son precios que hace diez años nos escandalizaría que se pagaran en los mas exclusivos restaurantes y que hoy pagamos con absoluta normalidad.

    Hemos cometido excesos y hoy nos toca purgarlos. Salarios y precios deben ajustarse a la realidad de lo que es nuestra economía. No queda otra. Solo así seremos competitivos respecto al resto de economías.

    Me parece muy razonable la idea de un área política con dos monedas, mediante la que poder realizar una devaluación de las economías más débiles para hacerlas competitivas. Es una forma de poner en equivalencia en valor real de bienes y salarios en paises como España, pasar página al “festín” que nos hemos dado, digerir la resaca de la forma más rápida posible y mirar al futuro con cierto optimismo.

    Porque lo que sí es seguro es que en la situación actual, resaca tenemos para muchos años si no se hace nada por remediarlo.

    • Estoy de acuerdo Borja,
      Pero la cuestión es, sin Europa, partiendo de cero, ¿qué valor tendría el café, la barra de pan, el bocadillo y esa cena?
      Tal vez por menos de cien pesetas se podrían mantener unos margenes razonables.
      Los comercios asiáticos lo están haciendo ¿No? Un saludo,

    • El café hay que ir a tomárselo al bar del congreso que es mucho más barato.

      Salu2

  3. Cuando pensamos en el euro, pensamos solo en las relaciones de zona/euro con el resto del mundo. Pero el gran problema para nosotros está precisamente en el intercambio dentro de la zona euro, que nos está generando el grave problema de la falta de competitividad general ya en todos los ámbitos. Según más caminamos con el euro, más nos separamos de las economías potentes europeas, porque ellas compiten directamente con nosotros sin que podamos hacer nada.

    No quitemos el euro, pero puede llamarse el EuroEspaña, por ejemplo, y a partir de un momento determinado que tenga su cambio como una divisa independiente.

    Un saludo

  4. Este tema requiere de expertos en economía, porque aunque la economía llega a las emociones, las mejores decisiones se tomarán desde datos económicos.
    Es evidente que en la CE no estamos todos los países al mismo nivel económico. Puede ser que a Alemania le venga bien echar una mano a los países vecinos que van mal, pero no esto que está pasando, que es insostenible. Y ¿hasta cuando esto puede resistir? ¿Las posibles alternativas a la división del euro, en datos (previsiones) ofrecerían mejor resultados? Necesitamos de técnicos, datos.
    La falta de previsión por expertos apoyados por quien nos dirige es un problema, lo tenemos con el euro como lo tenemos con la energía nuclear, solo nos damos cuenta cuando se traduce en números directamente, cuando ya toca ponerlos y perderlos.

    Un arquitecto no se mete en medicina, y un médico no se mete en la construcción de un puente, uno u otro pueden decir es bonito el puente o me siento bien/mal en caso del enfermo, pero no de cómo se lleva a cabo y hacen las cosas. Podemos desvirtuar todo.
    Expertos economistas que nos representan sean serios y busquen lo mejor para quien representan, que esto está llegando muy lejos. Porque esto se está revelando en más pobreza, y a los pobres solo les queda alma.

  5. Buenos días.
    Por lo que leo por aquí y por allí entiendo que ahora sería el peor momento para romper la moneda. El debate puede tener sentido, pero debería plantearse cuando Europa salga de la crisis, no ahora.

    Resumo lo que me ha llegado en estos días y puse ayer en otro blog:

    Existen dos formas de ruptura: 1.Los países débiles dejan el euro y devalúan, 2. Alemania y otros países restauran el marco. El paso al euro se efectuó sin problemas, estaba previsto desde hacía años con detalle y contó con la cooperación entre los países. La operación inversa sería mucho más desordenada. Las dificultades técnicas serían enormes. La reintroducción de una moneda es muy cara. Podría haber movimientos de depósitos muy fuertes de unos países a otros, lo que podría dar lugar a controles de capital y posiblemente a limitar la cantidad de dinero que se pudiera retirar de los bancos, tal vez incluso a restricciones a los viajes al extranjero. Eso no puede funcionar en una región tan integrada como Europa y si lo hiciera sería deprimir la economía, limitando la circulación de dinero en efectivo para el comercio. Los que abandonaran verían reducidos a mínimos su financiamiento externo durante algún tiempo, ya que las empresas extranjeras y los bancos tendrían miedo a que su dinero quedara atrapado. Etc, etc, etc. El costo de romper la moneda única sería enorme. En el caos y la recriminación, la supervivencia de la UE y su mercado único se vería en peligro. Pero al creer que una ruptura no puede suceder, las autoridades de la zona euro tienden siempre a no poner en marcha las medidas radicales necesarias para mantener el proyecto en conjunto. Dado el caos probable y devastador, sería un error para un país la opción de salir. Pero los errores se producen en momentos de estrés. Es por eso por lo que algunos están empezando a contemplar lo impensable.

    Pienso que nuestros problemas son otros y no deberíamos tirar ahora por un atajo que nos puede llevar a un lugar peor que el actual.

    Un saludo y felices fiestas.

    • Además, creo que si se quisiera hacer de forma organizada y razonable nos llevaría bastante tiempo realizar un cambio de moneda en Europa, es decir, no serviría como solución a la salida de la crisis actual, ya que para entonces estaríamos en el proceso de recuperación económica. Sería otro traspiés.
      Sólo los cambios logísticos para adaptarnos a una nueva moneda son innumerables, a poco que pensemos en ello y requieren inversión y tiempo.

      En mi opinión sería de locos hacerlo en los próximos años, pero bueno.
      Como decía el maestro Zen: “Ya se verá.”

      Saludos.

  6. No me gusta retroceder sobre los pasos andados, pero a veces no hay más remedio. Pasa lo mismo con un matrimonio: no es buena para nadie una separación, pero a veces no queda más remedio.

    Desde el principio me parece que la entrada en Europa fue muy forzada, y las cosas forzadas no suelen salir bien. Como he comentado nuestra economía a partir de que entramos en Europa, ha ido a peor (a excepción de la época de la burbuja inmobiliaria y financiera). Si ya es dificil organizar un municipio, mucho más dificil es orgaizar un país, y mucho más complicado, organizar una unión de países, máxime cuando ni siquiera en sus propios países se ponen de acuerdo. La unión solo se puede dar con seres semejantes, no con desiguales, pues unos irán sacando la lengua, y otros tirando del carro.

    No sé si dejaría el euro, y me iría de Europa en muchos temas legales, o ambas cosas. Lo que tengo claro es que nuestro país necesita un buen arreglo, empecemos por ahí, y luego nos dedicaremos a Europa, porque primero hay que tener orden en la propia casa, y luego sobre las colaboraciones con los vecinos, aunque a lo mejor va todo junto. No soy economista y no puedo opinar, y creo que los economistas tampoco se ponen de acuerdo

  7. Quizás los “costes” de la disolución del Euro se está debatiendo también con argumentos emocionales. Todo el mundo se centra en cómo sería España una mañana con el café a 220 Ptas. como ejemplo. Es evidente que una salida de España del Euro a la Peseta traería un empobrecimiento enorme desde que los bancos y particulares mantienen sus pasivos en Euros. Pero el problema radical, según lo veo yo, está en un Euro fuerte sobre economías débiles.

    Podría ser factible que en vez de una disolución total del Euro, fuesen las econcomías fuertes, digamos Alemania y Francia las que abandonasen el Euro. A partir de ahí la balanza empezaría a compensarse sin una devalución nominal de grandes consecuencias para las economías perfiféricas.

    Una vez ajustadas las economías, no tendría mucho sentido mantener ese Euro “desnaturalizado” en su concepción, y se podría volver a monedas nacionales con costes menores de devaluación nominal.

    Pienso que el miedo es un arma muy utilizado políticamente, cualquier medida encaminada a que la moneda que represente un país, refleje fielmente la riqueza del país en términos de poder adquisitivo frente a otras, por naturaleza no puede ser mala, por mucho “proyecto europeo” que se venga abajo.

  8. Hola a todos,
    Una vez cometido el error, ahora nos quedan tres soluciones. Una, convertirnos en Alemania, lo cual sólo lo conseguiremos a muy largo plazo, cambiando radicalmente nuestros valores y modelos educativo y productivo. Es un camino durisimo. Nos obligará a transitar muchos años por la escasez. Pero es un camino de exito, que exige el sacrificio absoluto a esta generación, al menos -lo cual seria de justicia, bien mirado-. La pega gorda para comenzar a caminarlo es nuestra deuda, dando la murga. Y nos quedamos en el euro.

    Dos, volvernos, una vez más, atractivos para Alemania, abaratando nuestro sistema productivo a niveles de los países del este, plus calidad. La pega gorda para comenzar a caminarlo es, otra vez,  nuestra deuda, dando la murga. Y este modelo funcionará mientras Alemania no encuentre mano de obra todavía más barata. Y nos libramos del euro. 

    Tres, el método marxista: ¡más madera!, hasta que quememos el tren. En este caso la deuda tambien se puede echar al fogón. Y aquí lo mismo da euro que no euro. 

    Y para los clásicos sin ideas, siempre nos queda volver a pegar tiros a Larache, que distrae mucho la atención de la grey.
    Un cordial saludo,
    Van

  9. ¿Estamos confundiendo algo? ¿Tenemos claro la relación entre causa e efecto?
    La reducida competitividad de los países periféricos está fundada en el Euro o por la calidad o el precio de los productos? Productos de primera calidad no temen la competencia de productos de segunda calidad.
    ¿Qué tal las leyes laborales? El “finiquito” ¿está bien o mal? Protege a la gente con puesto fijo y impide que gran parte de cuatro millones de paros logren puestos de trabajo, lo que aumenta las prestaciones de la seguridad social, i. e. el endeudamiento del estado. Y claro encarece los productos españoles en el mercado internacional. Estos son problemas estructurales. Hay otros más. Influyen la competitividad y no tienen nada que ver con el Euro.
    La devaluación abarataría los productos españoles en el mercado internacional. Todos sabemos que la venta de los productos no depende únicamente del precio.
    La reducida confianza de los mercados financieros en la solvencia de los países periféricos no tiene nada que ver con el Euro sino con el riesgo de que un país no pueda pagar sus deudas. Los inversores prefieren seguridad a alto rendimiento con riesgo.

    • Elena Enriquez Alcina 29 diciembre 2010 at 13:11

      Que hoy en día 1000 euros (las antiguas 150.000 ptas. redondeando) no den casi ni para pagar el alquiler de una vivienda (recuerdo que es el sueldo de la media española) solo significa una cosa, hemos perdido capacidad adquisitiva. Los productos son más caros, la moneda es más cara, pero la capacidad adquisitiva real es mucho menor. Por eso nos hemos tenido que endeudar, por necesidad y facilidad en el crédito desmedido facilitado por la ligereza de la CEE en proporcionarnos fondos.

      El tanto por ciento de nuestras exportaciones en el PIB es un porcentaje pequeño, si nuestros productos bajan en precio y aumentan en calidad venderemos más y nuestra capacidad adquisitiva aumentará. Yo entiendo la devaluación como la mejor alternativa. Es solo una opinión.

      Sigo creyento que el euro para los españoles ha sido un espejismo.

      • Y esas 150.000 era considerado un sueldazo. Lo habitual era ganar 100.000 ptas(600 ebros), que recuerdo que fue mi primer sueldo ^___^

        • Elena Enriquez Alcina 30 diciembre 2010 at 0:15

          Y sin embargo 15 años después se sigue ganando lo mismo mientras la vida se ha incrementado el triple.

          Y da igual que seas Ingeniero, Economista, etc. En la empresa privada el montante de empleados con salarios entre los 900-1300 euros constituyen el 60/70% de la plantilla.

          Pero somos europeos.

  10. Elena Enriquez Alcina 29 diciembre 2010 at 0:18

    A mí tampoco me gusta el Euro, en algo me parezco a ellos.

    El euro nos ha hecho vivir un espejismo, lo único que nos ha facilitado es dinero prestado. La facilidad del crédito desmedido, el dinero fácil ha llevado a un estado de éxtasis temporal. Un estado de complacencia limitado, concluido el efecto de droga dura (el dinero fácil) se recupera la conciencia de nuestra economía real, se ve nuestra verdadera capacidad de generar riqueza. Somos más europeos pero más pobres.

    El precio de parecer ser algo que no somos, hablamos en términos económicos, ha resultado carísimo a esta economía periférica. Ahora no solo somos una moneda inestable y un país empobrecido. Somos una Europa cuestionada, el resultado de un proyecto mal confeccionado y peor dirigido. Somos algo inacabado, el resultado de la suma de muchos egos imperialistas, la hipoteca de un sueño irrealizable.

  11. Estoy de acuerdo con Elena en que ponernos nuestro mejor traje para parecer que somos como los demás no deja nuestra casa barrida. Y es que nuestro problema es que arrastramos una política social y económica que hace improductivo y poco competitivo nuestro mercado porque es mas sencillo pedir que dar. Antes de sentarse en una mesa de la CE hay que mirar hacia atrás para ver si después de la comilona hay un país donde estar, porque somos un país periférico no por geografía sino por “periferia” laboral.
    Para ser competitivos hace falta producir calidad para separar la ganga de la mena, y eso supone ser muy eficaces en cuanto al control de las importaciones, el control del gasto público (especialmente de los que se han agarrado al carro de que mientras el estado nos mantenga para que voy a trabajar) y especialmente facilitar que no convertir en anarquía el movimiento empresarial y de inversión tanto en recursos humanos como materiales. Esto último es casi lo mas peligroso, porque intentar desarrollar una recuperación económica frenando la creación de riqueza es insistir en que el burro de vueltas a la noria sin darle de comer.

  12. valentinmedina 29 diciembre 2010 at 6:16

    Os dejo un titular que me parece interesante y que algunos usuarios hemos defendido para el sector financiero español.

    Alemania vigilará las prácticas de la banca mediante ‘clientes misteriosos’

    El Gobierno alemán pretende controlar de manera más estricta los consejos financieros y de inversión por parte de los bancos mediante el empleo de ‘clientes misteriosos’ encargados de valorar la transparencia de la información sobre los productos ofrecidos por las entidades a los consumidores, según indica la ministra alemana de Protección al Consumidor, Ilse Aigner.

    En una entrevista concedida al diario germano ‘Handelsblatt’, Aigner señala que el Gobierno planea desplegar investigadores camuflados para controlar “no sólo los términos generales y las condiciones de los productos” sino para valorar el grado de transparencia de la información proporcionada a los clientes”.

    En este sentido, la ministra sugirió la posibilidad de que sea el supervisor financiero germano (BaFFin) el organismo encargado de gestionar esta red de informadores.

    “Las leyes sólo son útiles cuando alguien se encarga de hacer que se cumplan”, dijo Aigner, quien, sin embargo, no precisó que multas se impondrían a las entidades que no actúen correctamente.

    Este dispositivo, del que no ha trascendido su presupuesto, surgió como respuesta del Ejecutivo al estudio que realizó el pasado verano la conocida organización de consumidores alemana Warentest a 21 entidades bancarias, con resultados desalentadores.

    En este chequeo, similar al que realiza Warentest con multitud de bienes y servicios en el país, seis instituciones obtuvieron la peor calificación posible, “deficiente”, y ninguna obtuvo las máximas calificaciones, esto es, “bien” o “muy bien”

    Destaco la frase más importante que aparece en el artículo, “hay que hacer que cumplan las leyes”.

    Un saludo.

  13. valentinmedina 29 diciembre 2010 at 6:23

    Estimados usuarios:

    Os dejo el titular que aparece en el financial times que me parece interesante.

    los costos de empréstito eclipse EE.UU.
    By Richard Milne in London Por Richard Milne en Londres

    Las empresas europeas en relación costo de los préstamos ha aumentado por encima de los grupos de EE.UU. por primera vez desde la crisis financiera como las preocupaciones sobre la deuda soberana en la zona del euro las empresas afectadas.

    Pero desde finales de noviembre, las empresas europeas han comenzado a pagar una prima más alta, de acuerdo con Bank of America Merrill Lynch índices de deuda corporativa.

    Un saludo

  14. Los salarios bajan y el valor de los bienes también pero el nivel de riqueza en nuestro país es demasiado alto en relación a otros países, comparemos con alguno de Africa o de Sudamerica, o incluso con la India, no parece tan importante ¿verdad?, todo es relativo… Europa y su moneda nacieron frente a la dualidad EEUU y la URSS, es evidente que necesita existir, además de que la conciencia del europeo es muy superior en términos generales a la de estos dos países, demostrado por el tipo de sociedades que lo conforman, índice de violencia, tipo de delito etc.… Y pendiente de demostrar en esta crisis.

    También quiero decir que los debates se pueden separar, clasificar o archivar… lo que uno quiera pero cuando se toman decisiones, el que las tenga que tomar, no las debe tomar en base a elementos separados y clasificados, se ha discutido aquí muchas veces, la excesiva especialización y la necesidad de lo multidisciplinar. Vale, económicamente es un retroceso, retroceso que no nos viene mal a un caprichoso primer mundo, frente a una unión de países para una posible evolución de sociedades, irremediablemente relacionado con la disminución de la violencia y con la paz. Cualquier medida teniendo en cuenta únicamente las consecuencias inmediatas (en el tiempo y en el espacio) y económicas del euro, requiere de una buena operación de miopía.
    Pero entiendo que haya que negociar entre países el valor que merece cada uno y ajustar TECNICAMENTE al máximo, yo seguiré con mis técnicas sociales que también existen…

    + + + + + + + + (Luceros del alba) nostalgia del pasado, cuando se podía mezclar economía y espíritu…
    Un saludo afectuoso.

  15. Buen artículo Muy Estimado D. Mario,

    Creo que sea inútil regresar a la peseta, el escudo, el florin y la marca alemana.

    Lo que sí pudiera ser una solución – interim – es crear un Europa a dos velocidades cómo estaba previsto por el Tratado de Amsterdam. Dentro de éste ámbito se pudiera pensar en un Euro a los velocidades.

    Ésto evitaria que los Estados menos ricos
    se endeudesen aún más a través de los Eurobonds, que nunca podrán pagar.

    Que espresión más ofensiva P.I.G.S. Miembros de la EU. No son éllos – el Banco Central Europeo que la Comisión Europea los arquitectos de ésta situación ?

    Con un Euro a dos velocidades – por lo menos durante algun plazo cierto – el mecanismo del mercado libre pudiera recuperar el euro. Éso no se atinge a través de más deudas, lo que sólo hará enpobrecer los pobres. Y enriquecer a unos pocos.

  16. Pues mira que me he vuelto un poco alemana porque tampoco estoy muy convencida. No me gusta, me sigue dando desconfianza este invento de la moneda única. Si trae quebraderos de cabeza a nivel pequeña economía doméstica, no te digo nada en el mercado de países que se parecen entre sí como un huevo a una castaña.

    Mi padre cuenta en euros, yo en pesetas para no pasarme, y hasta que nos llegamos a entender si ha sido caro o barato pasa un rato. Normalmente caro.

    “Este 4×4 es el más barato del mercado, dice el vendedor: €17.048, 98” Y digo yo: “¿barato, de que? ¡Tres millones de pesetas!. Cuando baje a dos y poco más será barato”.

    En fin. C’est la vie! . Veremos.

  17. Hola a todos,

    Pues debo disentir en cierta medida con los comentarios de este articulo hasta el momento.

    Llevo trabajando varios años para clientes del sector de la automoción del área alemana, exactamente unos 10 años. En estos diez años y después de trabajar con clientes de varios Landers alemanes, hasta la fecha, y digo hasta este pasado mes, ninguno de ellos se ha quejado abiertamente de su moneda.

    Ellos saben perfectamente que las exportaciones de sus productos se producen de una forma abierta al resto del mundo debido a una baja cotización frente a el yuan y el dolar.

    Dicho de otra forma, mantienen sus principales proveedores en europa del este, hacia las cuales han mejorado las infractucturas terrestres y venden un producto en un contexto más bien favorable.

    Este ( entre comillas ) flaco favor, mantiene a su socio ( también entre comillas ) frances en su respectivo lugar.

    Que se juege a una doble diosincracia, de que Alemania mantiene a Europa y que por otra parte recoja los beneficios de dicho sistema es lo que algunos llaman un win to win, pero no nos equivoquemos, sí en algun momento la necesidad oprime y el balance no es positivo, aparecen los comentarios que hoy tenemos en prensa alemana.

    Precisamente este mes, el mensual “Der Spiegel” titula su portada ” Das letzte Gefecht”, wie Europa seine Währung ruiniert, en el que se analiza cómo se dejó entrar ciertas ecomonomias en ele euro sin realizar un critica severa de sus balances, y cómo la realida cultural que uno espera para consiguo no se vió reconpensada hacía con los demás.