Érase una vez, un pacífico y cálido país en donde sus habitantes vivían felices y contentos, o casi…
Disponían de todo tipo de riquezas naturales y ganaderas y se auguraba un próspero futuro.
Pero su clase dirigente estaba más por corromperse y vivir del cuento que hacer los deberes. Así que despreocupándose del desarrollo y modernización del país, el pueblo cayó en brazos de la miseria.






Todos, quien más quien menos, hemos oído hablar de Adolf Hitler. Se sabe que cuando la disolución del Ejército alemán tras su derrota en la I Guerra Mundial, se licenció con la categoría de cabo, lo cual nos puede dar una idea de lo anodino de su existencia en las filas de dicho Ejército durante la gran guerra europea.